Guadalajara, la provincia más insulsa de España
Teruel y Cuenca han visto cuestionada su propia existencia por los españoles. Se llevan la fama de ser provincias insulsas y grises en las que casi nunca ocurre nada. Pero si nos ponemos a buscar razones, Guadalajara es la provincia que más se merece ese título. Que me perdonen sus habitantes, pero aquí dejo una lista de motivos (la mayoría con enlace a las pruebas), tanto para bien como para mal:
- Ningún deportista de elite actual es de Guadalajara
- Ningún guadalajareño ha jugado nunca en la selección española
- Ni tampoco hay ninguno en la Liga BBVA
- Ni tiene equipo en Primera o en Segunda, ni en ACB. Aunque sí en Asobal.
- Nunca Miss Guadalajara ha sido Miss España
- Una de las provincias con menos tramitaciones por catástrofe natural de España, aunque últimamente haya tenido problemas serios con los incendios.
- El nombre y apellido más común de España también es el nombre y apellido más común de Guadalajara: Antonio García
- La cifra de nacimientos y defunciones de Guadalajara es prácticamente la media española
- Ni un ayuntamiento de la provincia entra en los 50 con más deuda de España
- Aunque ha aumentado mucho por la llegada de inmigrantes y de población madrileña, sigue siendo una de las provincias de menor densidad de población (20,2 hab./km2) y una de las diez poblaciones totales más bajas de España
- Nada de Guadalajara está reconocido como Patrimonio de la Humanidad
- Ni siquiera es la primera referencia de Wikipedia cuando se busca su nombre
Aunque hay que reconocer que a veces pasa algo: dos veces ha caído el Gordo en la provincia castellano-manchega. Molina de Aragón tiene el récord de temperatura más baja de España, con 28 grados bajo cero. Hay personajes conocidos de la provincia, desde Florentino Fernández a Buero Vallejo, tiene Sigüenza, la miel de la Alcarria o el Parque Natural del Alto Tajo. Fue la primera en tener una central nuclear en España (Zorita), pero hoy ya está inactiva. Y tienen al alcalde con el récord de España de bodas gays. Aún así, de momento, y a falta de un rival más preparado, se lleva el título.
Gracias a Ana P. Alarcos, orgullosa guadalajareña, por proveerme de estas excepciones.







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