Diez de diez y… el 99
Pleno, señores. ¡Sí, diez jugados por los chicos de Vicente del Bosque, diez ganados! Éstos son los números de la mejor selección del mundo. El mejor grupo de jugadores de fútbol del planeta que, además, logra unos registros absolutamente estratosféricos.
Y, siendo importante el asunto de la estadística, me parece sólo el segundo plano si de lo que se trata es de poner sobre el tapete su juego, su disciplina, su entrega y la superioridad con la que se va cargando a sus rivales.
Es una generación de ensueño. Línea a línea, hombre a hombre, demarcación a demarcación, no hay en el mundo nada que se le parezca. ¿Esto quiere decir que vamos a ser campeones en Sudáfrica? No. Esto quiere decir que metemos miedo por nuestra calidad, que jugamos maravillosamente y que Vicente del Bosque es un muy buen entrenador-seleccionador. En condiciones normales, con estos mimbres se suelen hacer buenos cestos. Si se estudia, se suele aprobar. Si se juega bien, se suele ganar. Y España juega muy bien al fútbol. Luego, en condiciones normales, debemos estar arriba.
La generación es impresionante, hasta el punto, y sin ningún tipo de prepotencia, de que España puede dejar en casa a once jugadores -otro equipo de fútbol- que podría aspirar a estar muy arriba en un mundial. Una maravilla y un gran problema para Del Bosque, que se va a ver obligado a no contar con hombres que hasta ahora han sido parte de la familia.
Los jóvenes aprietan y mucho, igualan y mejoran en varias posiciones a los campeones de Europa y eso es una evidencia que Del Bosque sabe y que, poco a poco, va dando paso. Lo dicho: diez de diez y la admiración del mundo del fútbol hacia un grupo de jugadores con la calidad suficiente como para ponerse delante de los grandes y bailarles. Sacar pecho no es bueno, pero arrugarse tampoco. Son muchos años de sufrir con nuestro equipo nacional, ha llegado la hora de disfrutar y de hacer un alarde. Se acabó la monserga de la furia y llega la generación de los ‘jugones’. ¡Qué gozada!
No menos satisfactorio, por cierto, es ver a Iker Casillas en nuestra portería. Un porterazo que, durante 99 intervenciones con la ‘Roja’, ha dado 99 recitales de lo que significa estar bajo los palos. También, el mejor portero del mundo; y si hay alguien en desacuerdo, que lo diga, pero que lo argumente, que ahí sí lo va a tener difícil. Un lujo más que completa una hornada irrepetible. Con un recorrido aún muy largo, que es lo verdaderamente importante. Acabará con todos los récords habidos y por haber tanto con el Real Madrid como con la selección nacional. Tiempo al tiempo.
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