¿Dónde está el Barça de Pep?
Y lo puedo decir sin ánimo de ser ventajista. Parece que se abre la veda de arrear al ‘tritranquilo’ de Laporta –méritos hace para ello últimamente- y ahora, tras los últimos tropiezos, de darle también al intocable Pep Guardiola.
Digo lo de ventajista por las últimas voces que oigo y no oí cuando se vendió a Etoo o cuando la incorporación de los canteranos parecía suficiente como para afrontar una campaña tan exigente como la actual.
Fui crítico con la venta de Samuel Etoo –y con la forma-, con la euforia de los títulos y con el concepto apisonadora de este grupo que parecía no tener fin. Pero ni lo fui ni lo seré con Guardiola. Es igual de buen entrenador hoy que hace un año. Esto acaba de empezar y aún no han perdido nada. Es más, son líderes y tienen más puntos que hace un año. A lo que tampoco le doy ninguna importancia.
Lo que sí veo como un síntoma preocupante es que no está jugando como jugaba, ni siquiera sobresalientemente, ni notable,… aprobado justo. Que para este grupo es como suspender. Jamás pensé que un Barcelona con Xavi, Iniesta, Messi, Alves, Piqué,… podría hacerlo tan mal como lo lleva haciendo en los tres últimos partidos (Almería, Valencia, Rubin Kazan: una victoria pírrica, un empate y una derrota).
Este no es el Barça del año pasado, el de el gran Pep Guardiola, el que esperábamos todos, el ’tricampeón’, el que enamoró a medio mundo. Y lo digo sin ánimo de ser ventajista, lo digo hoy porque lo llevo diciendo unas semanas y lo veía venir. No funciona como funcionaba y, por lo escaso del vestuario, o hay refuerzos en enero o este grupo no volverá a pasearse por los campos de Europa. No gana como lo hacía, pero, y esto es lo verdaderamente grave, tampoco juega al fútbol como lo hacía.
Hace un año, más o menos, cuando perdió ante el Numancia en el primer partido de Liga comenté que de cada diez partidos como aquél, el Barcelona ganaría nueve, pero ahora no puedo decir lo mismo. Ante el Valencia empató con suerte y sin Villa en la delantera rival, ayer con los rusos pudo no perder, pero vi un equipo lento, poco competitivo, flojito y muy distinto al campeón.
No es un accidente, es un bache de identidad, posiblemente de ambición. No sé, pero pasa algo y algo importante. Es un grupo de futbolistas incuestionable, con un entrenador listo, inteligente y trabajador, pero, algo hay. El calado del problema es algo más que un mal resultado. Ya lo verán. Este Barça no es el que era, lo está haciendo peor. Un escalón menos, pero suficiente como para ver que los azulgrana ya son humanos y no divinos.
¿Dónde está aquel Barça de Pep? ¿El que tanto nos hizo disfrutar y soñar? Mucho me temo que ya no está en el vestuario que comanda. Y no hablo de personas ni de cosas… Me refiero a algo mucho más difícil de recuperar: el ‘hambre’ de un grupo de ‘tricampeones’.
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