Sus jugadores le pedirán autógrafos a Cruyff
Como en esto del fútbol nos gusta discrepar de todo, lo discutible y lo indiscutible, esta vez le toca el turno al propio Johan Cruyff. Ha aceptado, ¡trece años después!, sentarse profesionalmente en un banquillo. Después de que José Luis Núñez le echara –una de las grandes espinas de Johan-, le han deseado en medio mundo. Ha despreciado verdaderas fortunas a lo largo de estas temporadas por no volver a la dirección a pie de campo, pero esta vez le ha dicho sí a la Federación Catalana y gratis. Bueno, casi. Tiene un acuerdo paralelo de colaboración con su Fundación –impresionante organización la del holandés- para apoyarle en sus causas sociales.
Pero este no es el matiz. Leo, oigo y veo que atizan a Johan por haber aceptado el compromiso de dirigir a la selección catalana sin saber catalán ni haber nacido en Cataluña.
A mí, particularmente, me parece un lujo. Las voces de los envidiosos siempre surgen, pero si alguien ha paseado el catalanismo por el mundo entero –Johan es un embajador universal- este ha sido Cruyff.
No hace mucho me reconocía en una entrevista que él se quiso ir al Barça a pesar de que ya le tenían vendido al Real Madrid. Que eligió Barcelona como su destino de manera premeditada. Lleva muchos años viviendo en la Ciudad Condal, Jordi nació en Barcelona, su casa, su vida, todo lo tiene allí… ¿Dónde está el problema? Sólo su nombramiento ha recorrido más países que toda la historia de la Selección Catalana. Su llegada generará ruido y trascendencia a lo que haga el combinado autonómico. No habrá jugador que se resista a su llamada –que últimamente hay demasiados problemas de agenda para reunirlos- y además jugadores jóvenes le contarán a sus nietos que Johan Cruyff les ha dirigido en un partido y les ha firmado la camiseta.
¡Pero tiene que haber palos! Es una ley ramplona del fútbol que no desemboca en naba. Criticar y criticar… Lo único que le reprocharía yo es que, después de tantos años, no haya aprendido español… ¡cómo para hablar catalán! Pero, lo que es la vida, el inglés lo borda.
¡Señores, a disfrutar de Johan en la banda, que volverá a ser un espectáculo! Los envidiosos mejor que se queden en casa y, si es posible, que ni lo vean por la tele para evitarles malos ratos.
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