Tocadísimos
Tras un descalabro europeo como el de ayer –y van seis consecutivos en octavos-, he visto ya de todo. El cuerpo pide arrear a diestro y siniestro. Y argumentos hay de sobra para ello, pero la realidad es que el fútbol pone las cosas en su sitio demasiado pronto.
Han sucedido muchas cosas en esta eliminatoria ante el Olympique de Lyon –desde el partido de ida-, pero para no escribir la ‘biblia’, que les iba a aburrir mucho, me voy a quedar con cuatro nombres propios.
KAKÁ. El primer tocado del desastre. Sé que señalar con el dedo está feo, pero, en este caso, no cabe otra. El brasileño me cae fenomenal, es un pelotero importante y se porta de maravilla, pero tengo que decir lo que todo el mundo ve un día tras otro: no está para jugar. Físicamente le falta, técnicamente le sobra, pero no resuelve, que, entre otras cosas, es para lo que vino al Real Madrid.
HIGUAÍN. Segundo tocado. Me encanta el argentino, pero debe dejar de obsesionarse con el gol. Lo del poste es mala suerte, pero hubo otras acciones que debió resolver con más inteligencia y menos egoísmo. Ya he escrito alguna vez que una asistencia, a veces, es más histórica que un gol. ‘Pipita’ hay que mirar.
PELLEGRINI. Un tipo estupendo, educado y conocedor del juego del fútbol, pero no es la primera vez que escribo que no es el entrenador para este Real Madrid. Hay detalles que debe tener un técnico blanco que él no tiene. Entre otros, reflejos a la hora de leer un partido y proceder en consecuencia de manera inmediata. Tampoco sé quién sería el entrenador ideal para este Real Madrid… ¡Qué suerte que no tengo que decidirlo! A veces pienso que ni existe. Fin de trayecto. Esto deja al chileno, como diría él, ‘tocadísimo’.
CR9. Cristiano fue el mejor…Otra vez. ¡Qué futbolista! No me extraña que se desesperara una y otra vez con acciones inexplicables de sus compañeros. Y me molesta sobremanera que se le critique porque hoy vaya a hacer un anuncio. A este jugador le sobre clase, entrega, fútbol y entusiasmo para hacer lo que le dé la gana. Si el Madrid no está en cuartos de final, desde luego, no es su culpa.
En resumen, otra vez el madridismo va a ver la final de la Champions desde su casa, con la diferencia de que, en esta ocasión, se juega en su estadio y es posible que el Barcelona sea quien levante la Copa. Sería un final verdaderamente duro, aunque para tranquilidad del madridismo, tampoco veo al Barça nada fino.
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