Samaranch fue el que cambió el rumbo de verdad
Del deporte y sobre todo del olimpismo mundial. No me gusta cómo se está acuñando la idea, en tan sólo 24 horas desde su fallecimiento, de que Juan Antonio Samaranch, sobre todo y por encima de todo, fue el artífice del saneamiento económico del movimiento olímpico. Es verdad que lo hizo y que casi lo salvó de una quiebra técnica. Los Juegos pasaron del cero al infinito, pero no me parece que sea justo que se le destaque por este asunto como uno de sus grandes y únicos logros.
Lo que verdaderamente consiguió es que la gente, los dirigentes, los deportistas, las cadenas de televisión y el resto del círculo de poder mundial, viera en el deporte un vehículo de unión, de hermandad, de pasión y de espectáculo. Una receta que parece fácil ahora, precisamente porque hace un cuarto de siglo un hombre como él demostró que la competición deportiva poseía una fuerza social sin comparación con cualquier otro movimiento colectivo de masas.
Se puso manos a la obra, limpió, modernizó, viajó por el mundo entero y convenció de las bondades del asunto a todo aquel que le quiso escuchar. Ahí nació la era moderna de algo que se agotaba y que él comandó desde 1980 con rectitud, sabiduría y austeridad.
Para España fue una bendición. Desde que pronunció la famosa frase de ‘À la ville de Barcelona…’y, en el año 92, pudimos celebrar la JJ OO, nuestro deporte, nuestro país, Cataluña… ‘aparecieron’ en el mapa mundial como un referente. Fue ejemplar, rotundo. Unos Juegos que nos dieron un prestigio social, empresarial y organizativo que nos catapultó hacia el progreso y la modernidad.
Juan Antonio Samaranch, un caballero que vivió por y para el deporte. Y como todos los hombres grandes, irrepetible. Carismático y de los que dejan huella. Es imposible hacerle justicia en un artículo, pero quédense sólo con esta idea: Sin él, el deporte hoy no tendría nada que ver con lo que significa socialmente en el mundo entero. Eso tiene un nombre, Juan Antonio y un apellido, Samaranch.
¡Gracias!
No hay comentarios
Deja tu comentario
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!