Nadal, camino del mejor de todos los tiempos
Rafa Nadal ganó ayer su quinto Roland Garros sin ceder un solo set en todo el torneo y con sólo 24 ‘añitos’. Es el joven más viejo que me he echado a la cara en el mundo del deporte. Lleva ganando desde que era menor de edad. Toda su vida. Es la historia soñada por cualquier chaval, por cualquier aficionado al tenis. Ha recuperado su juego, su ilusión y sus victorias y con todo ello nos ha devuelto la esperanza de que, cuando cuelgue la raqueta, sea considerado el mejor tensita de todos los tiempos.
Puede serlo. Por clase, por juego, por carisma y por su juventud. Vuelve a ser el número 1, superando lesiones y momentos personales complejos. Su pundonor le ha vuelto a encaramar a lo más alto de la lista de la ATP. En este momento es lo de menos. Jugando así, tarde o temprano, lo iba a conseguir. Lo verdaderamente importante es su progreso, su madurez y su juego.
Se está convirtiendo en una leyenda y no tanto por sus números –que son brutales-, sino por el carisma que empieza a envolver su carrera. Iguala a McEnroe y a Wilander con siete grandes y tiene a tiro de uno el récord de Borg en Roland Garros. ¡Qué barbaridad de chaval! Un ejemplo permanente.
Espero que, por una vez y sin que sirva de precedente, cuando empiece a flaquear dentro de ‘mil años’ esta España de grandes adjetivos en las victorias y de rotundos desprecios en los fracasos se acuerde de que Rafael Nadal nos ha hecho disfrutar con el tenis más que nadie, más que nunca.
Es el número 1, va a ser el mejor y la historia le tiene reservado un espacio preferente. Ya lo verán. Porque además de tenista es persona, es humano, es compañero y muy, muy legal. Un tipo que merece la pena.
¡Suerte y a por Wimbledon!
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