Pedro León-Michel
He visto jugar a los dos. Cada uno en su época. Cada uno con sus compañeros y cada uno de ellos en su campo y con las circunstancias del momento y, pese al potencial de Pedro León, aún está lejos de aquel Michel que durante ocho años deleitó con su fútbol, pases y goles a la parroquia madridista. Quizá el mejor de Europa en su puesto por la banda derecha. Pedro León es un buen jugador. De clase. De los que apetece ver y disfrutar. Puede ser un gran elemento para el espectáculo que el Bernabéu demanda siempre y, sin duda, un buen fichaje. Pero de futuro. Poco a poco, estoy seguro, irá creciendo y, si Mourinho pule sus debilidades, estamos ante una posible pieza clave. Pero, por favor, no nos pongamos nerviosos con él. Pedir, sí. Exigir desde el minuto uno, no. Es un tipo modesto y de buen talante. Le salen los colores cuando se le compara a Michel, se sabe aún lejano a él, pero ha transmitido, en su primera rueda de prensa, que llega al mejor club del mundo a pelear. Agradecidísimo a Mendilíbar –su técnico del Valladolid- y a Michel, que es el que le ha puesto en órbita. Quiere triunfar y tiene seis temporadas por delante para demostrar el fútbol que lleva dentro. No nos precipitemos. Con el balón en los pies y por su banda, casi todo lo hace bien, pero debe trabajar su constancia y su intensidad. En el Getafe ha tenido actuaciones brillantes y, es obvio, que en todos los campos del mundo los partidos duran 90 minutos, pero la exigencia del Bernabéu y del Real Madrid es muy distinta al resto. Noventa minutos, dos veces por semana, con Liga de Campeones y mucha responsabilidad. Eso es lo nuevo para Pedro León y para lo que debe prepararse. Lo demás, es perfecto. Mucha suerte y ojalá acabe siendo el nuevo Michel. Eso querrá decir que habrá triunfado de verdad.
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