La siguiente pregunta puede ser ¿Florentino o Mou?
Esta crispación desproporcionada que Mou está metiendo con calzador en el Real Madrid, nadie sabe –ni él mismo- como va a acabar. Las bolas de nieve empiezan pequeñas, pero el volumen que alcanzan, a medida que se deslizan por la ladera, las hace imparables.
Mou – Valdano, una batalla innecesaria que el portugués ha puesto en clave de incendio de manera voluntaria, sopesada y estratégica. Si alguien está obligado a entender unas declaraciones, es él. El ‘rey’ de las ruedas de prensa, de los recados y mensajes a través de los medios. Jorge Valdano no quiso, en ningún momento, cuando habló del cansino tema del ‘9’ tras el empate en Almería, tirar una china a los ojos del portugués, pero éste se agarró a ello para montar una crisis interna que, da la sensación que apunta a la cabeza de Valdano, pero que puede acabar en la del presidente.
Hasta la fecha, parece que va ganando Mourinho: pancartas en el Bernabéu, cánticos, encuestas que le dan abrumadoramente como triunfador de ‘su guerra’, etc. Pero esto no termina aquí. Mourinho siempre quiere más y Florentino se va a ver obligado a tomar medidas y ahí, precisamente, es donde se puede producir una fractura mucho más grande de lo que puede parecer. Mourinho es su entrenador –posiblemente, el mejor del mundo-, pero Valdano es su primer ejecutivo.
Esto puede acabar también en pancartas en el Bernabéu y, dependiendo de a quién le haya dado la razón, a favor o en contra del propio presidente. Y de ahí a otra encuesta sólo hay un centímetro. Y la pregunta, en este disparate del fútbol en el que vivimos hoy en día, puede acabar siendo ¿Florentino o Mourinho?
Parece un asunto liviano este de la ‘batallita’ Mou – Valdano, pero puede acabar teniendo calado. Más por las posibles consecuencias que por el asunto en sí mismo. Ésta es una de las grandes decisiones de Florentino Pérez. Sólo si es lo suficientemente habilidoso como para que parezca que no hay un perdedor, habrá salido airoso de un tema que puede acabar explotándole en la cara. Seguro que no lo va a permitir y para ello recomiendo a todos los protagonistas del sainete que se abrochen los cinturones.
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