El ‘Iniestismo’
En todo este lío del fútbol de hoy en día, donde la rivalidad, la agresividad, los cánticos improcedentes, los insultos y demás desproporciones presiden con excesiva frecuencia la actualidad, aparece un ángel llamado Andrés y apellidado Iniesta. Nuestro héroe, el del gol de la final del Mundial de Sudáfrica, el que nos hizo levantar del sillón embargados por la locura de un éxito que llevábamos persiguiendo toda la vida. Un futbolista al que han escamoteado un Balón de Oro merecidísimo. Con clase, con genio, con fútbol y, lo más importante, con alma.
Un chaval genial de Fuentealbilla, que tiene encandilada a toda España. Sale a hombros cada domingo, pero no sólo en el Camp Nou, que sería lo lógico, sino también en todos aquellos campos por los que pasa. Sólo existe una excepción: San Mamés. La afición no supo diferenciar entre un lance del juego –recibió una dura entrada que acabó en expulsión de Amorebieta- y nuestro símbolo mundialista. Y estoy seguro de que más de uno de los que le chillaron inmerecidamente aquel día, también vibró con su juego mundialista.
Y este ‘Iniestismo’ no es fruto de un gol, por muy importante que fuera, que lo fue el de la finalísima. Ha habido otros goles sonados en nuestra historia: Zarra, Torres,… Pero este movimiento es algo profundo. Es el reconocimiento a un modelo de jugador y, sobre todo, el homenaje a un tipo humilde, educado y buen compañero. Con la mitad de la mitad del fútbol que él lleva en su sangre, algunos han pretendido proclamarse los reyes del mambo.
Ayer le tocó el turno al Bernabéu. Iniesta salió sustituido y se volvió a llevar la gran ovación de la noche. Un jugador del Barcelona, estandarte del equipo de Pep, artífice de los últimos títulos azulgrana y rival a ‘muerte’ del Real Madrid, que el Bernabéu supo homenajear en ese momento –con la roja enfundada- por ser un tipo envidiable al que no se le conoce borrón alguno.
No se recuerda tal unanimidad en el reconocimiento a un jugador como el que se está tributando a Iniesta. Ni en lo deportivo ni en lo personal. Ha generado un movimiento de cordialidad en los campos que es de agradecer en este mundo de crispación que vive la sociedad actual. El ‘Iniestismo’ es algo más que una simpatía a un futbolista. Es el movimiento que une a la gran masa de aficionados que quiere ir a ver a su equipo, y que, por supuesto, quiere verle ganar y disfrutar de un buen día de fútbol sin fanatismos.
Tan fácil y tan difícil como eso.
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