¿Qué partido juega el Kun?
No me gusta nada el cariz que está tomando la ‘espantada’ del Kun Agüero. Su salida del Atlético se está retorciendo tanto que, al final, un ídolo de los colchoneros se va convertir en un villano. Ya he leído en alguna pintada en los aledaños del Vicente Calderón cosas que no se merece un jugador que durante cinco años lo ha dado todo por el club del Manzanares.Lo que ocurre es que la forma es tan importante como el fondo y en esto sí que ha fallado el argentino. Su modelo de ‘espantada’ ha estado muy mal montado: un día antes de irse a Argentina, sin preaviso, sin cariño y sin salida para los rectores atléticos. En definitiva, encerrona para una parroquia que idolatra (idolatraba) al delantero. Además, todo huele a una salida para cambiar de barrio. Chamartín parece el destino y con eso no traga nadie.
Está el tema de la cláusula, del IVA, del contrato en vigor, de su poca claridad a la hora de manifestar el equipo que le persigue y un largo etcétera que adereza con unas declaraciones, desde la concentración argentina, que tensan aún más la cuerda: ‘Miguel Ángel Gil no me va a elegir equipo’. Una declaración absolutamente innecesaria por parte del Kun. Efectivamente, no le va a elegir equipo, pero el argentino debería saber que los contratos están para cumplirse y que si alguien se quiere largar de esta forma, tiene que tirar de papeles. Y ahí las cosas se ponen ‘chungas’ para el Kun.
Florentino no quiere hostilidades con su club vecino y así se lo ha dicho a Miguel Ángel Gil, por lo tanto o hay ‘acuerdo’ – es decir, la cláusula- o nada. Por eso no entiendo el ‘partido’ que juega Agüero. Si sigue tensando la goma, al final acabará le dará en la cara. La marcha atrás también se antoja compleja, por lo que, entre unas cosas y otras, el Kun Agüero se ha metido en un cisco descomunal. O alguien incumple su palabra o alguien llega con la pasta desde Europa (pocos clubes atractivos tienen presupuesto para esto) o alguien tira para adelante desde Barcelona o… puede acabar otro año de rojiblanco, pero, en esta ocasión, pitado por la misma parroquia que le ha aclamado durante tantos años.
¡Qué lío… y que espantada tan estratégicamente mal montada! ¿Cómo va a terminar? A día de hoy no lo sabe ni él. Me suena a culebrón veraniego con final melodramárico. Continuará…
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