¡Y Cesc se baja el sueldo, de verdad!
La verdad, no se puede hacer más por amor a unos colores. Este novelón dura ya mucho más que un verano. Comenzó hace un año: Fábregas hizo su papel, dijo mucho más de lo que debía -le confundieron- y al final se quedó con Wenger. Aguantó una temporada más, pero ahora no está dispuesto y quiere jugar en el Barcelona por encima de todo.
Va a ganar menos dinero -un millón de euros por temporada por cinco años-, deja el brazalete de capitán del Arsenal, probablemente en este paso perderá hasta la titularidad, pero Cesc Fábregas ¡quiere jugar en el Barcelona! ¡Está claro! Así da gusto fichar. Esto es fidelidad a unos colores y lo demás es tontería.
Y, por favor, a esas voces que critican al chaval que se fue, les pediría que se callaran de una vez. Si no se hubiera ido, nunca estaría en el objetivo de Pep. Fue listo, se arriesgó y se ha hecho futbolista fuera. ¡Qué más da! Su corazón es azulgrana, sus ganas son totales y no le importa perder pasta. Y tampoco me vale eso de que como gana tanto, un poco menos da igual. ¿A que usted no consentiría bajar ni un euro de su sueldo y menos si le ficha otra compañía?
Las cosas están así. A punto de caramelo, sólo es cuestión de horas. No cabe lo contrario. El jugador se quiere ir y el Barcelona va a poner los 35 millones. Los otros cinco corren de la cuenta del jugador. Se lo ‘ha currado’ Cesc y ya no puede ser un acto fallido. Entre otras cosas, porque Fábregas no podría saltar ya al césped vestido de rojo y con el brazalete en su brazo izquierdo. Wenger aún lo intenta, pero es irreversible.
El culebrón toca a su fin. Espero que tantos meses esperando este momento no generen tal ansiedad en el jugador, que no cumpla las expectativas. Es bueno, diferente y necesario en cualquier equipo, pero seamos claros: el Barcelona tiene el mejor centro del campo del mundo. ¡Ahí se tiene que abrir paso! Así están las cosas. Espero que no se desespere con lo minutos de banquillo que le toquen.
Es el momento de Rosell, de Zubizarreta y del club. El chico lo ha hecho todo, incluso mucho más de lo razonable. No pueden fallarle. Esta semana es la última. Ya lo verán. ¡Por fin se acabaron los culebrones: Kun, Alexis y, el más enquistado, Cesc Fábregas!
No se aguantaba más… Ni lo aguantábamos más.
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2 Comentarios
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Acertado post sr.Moratalla. Es más grato leer sus columnas sin forofismos ni menosprecios. Tenga en cuenta que ser imparcial e independiente acredita a un profesional. Pasando al tema, el FCB con Thiago y Cesc garantiza, además de la posesión y el dominio, llevar la iniciativa y el peso de los partidos. Prácticamente el rival no verá el balón, por tanto, el FCB marca el ritmo, no le generan ocasiones, el contrario se desgasta más y el FCB se dosifica manteniendo el esférico. Estas son las claves de la hegemonía de los azulgranas, al margen de sobreponerse a las infamias y calumnias vertidas la pasada temporada por la central lechera, con el único objetivo de ensuciar los méritos y los títulos del FCB. Muchas gracias. Saludos.
Comentario Publicado por: txetxo | 1 agosto 2011 - 13:03
Muchas gracias. Cuento lo que veo. ¡Ojo con acumular a demasiados futbolistas de nivel en el centro del campo que pueden bloquear el desplazamiento del balón! Un abrazo.
Comentario Publicado por: amalio | 1 agosto 2011 - 18:59