El Madrid mejor, el Barça peor y Mou igual
Tras el ‘rally de los clásicos’, las cosas entre el Madrid y el Barcelona las habíamos dejado con una clara superioridad de los azulgrana –con una final de Champions para enmarcar- y una Copa del Rey para el Madrid, pero sin dar sensación de poderío por parte de los blancos. Ni físico, ni táctico, ni técnico.
La pretemporada de ambos ya hacía prever que las diferencias eran mucho más cortas. Tampoco la pretemporada de los dos clubes, con carácter más recaudatorio que deportivo, debía haber sido una gran pista, pero estaba claro que Mou había empezado con el acelerador a tope y Pep al ralentí.
Un calco del primer asalto de la Supercopa. Me gustó el Madrid: su presión arriba, su forma física y su disposición en el campo. Por cierto, con los mismos hombres de la pasada campaña, pese a los grandes fichajes. El Barcelona, con mucho mundialista en el banquillo –aunque acabó recurriendo a los campeones-, con menos posesión de balón y con más oficio que otra cosa, salvó los muebles por dos genialidades de Villa y Messi. Valdés también estuvo sobresaliente.
Estos son los hechos del primer partido, pero el sabor de boca que deja es muy distinto al de los derbis de la pasada campaña. El Real Madrid, pese al 2-2 y a ir perdiendo por momentos, es otro equipo. No lo vi con miedo, ni escénico ni deportivo. Bien plantado y con ganas, se fue a por el conjunto azulgrana, con plan y bien dirigido, y le plantó cara al mejor Barça de todos los tiempos. Está mejor, mucho mejor y el Barça está peor. Eso ha igualado las fuerzas, hasta el punto de que la vuelta, pese a ser en el Camp Nou, no la veo nada decidida. ¿Qué hubiéramos pensado todos la pasada campaña con un 2-2 de los azulgrana en el Bernabéu? Seamos sinceros: un trámite.
Pero a día de hoy nadie lo ve a sí. Ni Pep, ni los jugadores, ni la afición azulgrana. Esa es la diferencia entre mayo y agosto en estos dos equipos. ¡Hasta el madridismo es optimista! O mejor dicho, no es pesimista. Sólo han pasado cuatro meses, pero este Madrid va a más y a este Barça se le ve menos poderoso. Y descarto el tema físico, porque, obviamente, no es el momento del examen.
Cesc se ha incorporado hoy al Barcelona, oxígeno para el medio campo de Pep que llega en un momento cumbre. Aunque no esté en forma, lo necesita como el comer. Puede ser la pieza que marque la diferencia para la vuelta. Ayer se vio un medio campo del Barcelona que nada tiene que ver con ese que se ha denominado el mejor de la historia.
Hay partido de vuelta. La eliminatoria no está resuelta ni mucho menos y podemos ver otro espectáculo futbolístico de muchísimo nivel. Se acercan las fuerzas de blancos y azulgranas, pero que nadie piense que va a ser un rodillo por parte de ninguno.
Y respecto a José Mourinho: planteamiento bueno físicamente y psíquicamente, con el equipo en sus manos –la legión que busca-, con el nivel de agresividad adecuado –excepto, como siempre, Pepe-, con moral y ánimo, con la parroquia a sus pies,… Pero no me volvió a gustar nada su ausencia de la sala de prensa, dejando a Karanka el papelón de volver a las andadas con las insinuaciones arbitrales. ¡No pasó nada de nada! Errores para los dos lados, un penalti no pitado en cada área y se acabó. Lo normal en un encuentro. Si empieza con la teoría de la conspiración tan pronto, ¿dónde acabará esto?
2 Comentarios
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ala mierda con madrid
Comentario Publicado por: rubencito | 16 agosto 2011 - 0:44
el barça viene de la playa y vence a un madrid muy rodado. Fin de la historia. que pasará cuando el barça coja forma?
Comentario Publicado por: lolvergüenzalol | 9 septiembre 2011 - 22:42