Pido un aplauso para Valerón en todos los campos de España
Juan Carlos Valerón es uno de esos jugadores que merece un adiós por todo lo alto. Ojalá siga un año o dos más, los que las fuerzas le permitan. Tardaremos en disfrutar de un futbolista de su calidad. No se va a ir con la estantería del salón llena de trofeos (sólo 1 Copa del Rey, 2 Supercopas y 1 Liga Adelante con el Deportivo), pero las sensaciones que este jugador transmite sobre el césped son diferentes. Es un genio, un deportista íntegro y un futbolista que, de no haber sido por su lesión –y recaída-, podría haber sido un Zidane, un Platini, una estrella mundial.
No puede haber mejor homenaje que el que le deberían tributar todas las aficiones de España cuando la próxima temporada se ‘pasee’ por los campos de Primera División. Ha sido, una vez más, una pieza clave del ascenso del Depor. Camino de los 37 años, aún va a regalarnos esencia futbolística.
El de Arguineguín es puro talento. Un tipo que merece la pena y que ha sabido mantener su sitio y pelear sus titularidades con señorío. Nació futbolísticamente en la Unión Deportiva Las Palmas, ascendió a Segunda con 20 años y sólo dos años después (1997) el Mallorca lo reclutó para su equipo. Jugó una gran campaña y el Atlético se lo llevó al año siguiente, desplazando de la titularidad a Juninho. El Atlético se fue al ‘infierno’ de Segunda y Valerón recaló en el Deportivo. Lleva allí 12 temporadas, ‘dando clases’, compitiendo y demostrando cómo ser titular y suplente (Djalminha vino de estrella), cómo superar una grave lesión, cómo apoyar desde la grada, desde el banquillo y desde el campo. Una batuta magistral que hace muy bueno a todo el que lo rodea. 46 veces defendió la Roja, pero no pilló un gran momento… ¿¡Cuánto valdría aquel Valerón hoy!?
En fin, que es una leyenda. Sí, de esas que merecerían que se les retirase su número. Dicen que ha jugado andando durante 20 años y no voy a meterme en el ‘charco’ del contra-argumento. Sólo diré que andando este tipo ha jugado mucho más al fútbol que la mayoría de los jugadores de la historia de este deporte corriendo como locos.
Pues eso, que si es usted uno de los que la próxima campaña tendrá el placer de verle en directo fuera de Riazor, tribútele un aplauso. Se lo merece. No ha metido un gol en el minuto 116 de la final de un Mundial, pero tardará en volver a ver a un jugador como él en su estadio.
¡Muchas gracias, maestro, y estira todo lo posible tu adiós!
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