¿Quién manda en Washington?
Cuanto más reuniones se suceden en la Casa Blanca, más oscura resulta la estrategia sobre la guerra de Afganistán. La guerra que “no se puede perder”, declarada necesaria por Obama, amenaza con convertirse en el Vietnam del nuevo presidente. Un conflicto que ni siquiera medio millón de soldados pudo ganar. Obama pretende triunfar donde los imperios británico y soviético se estrellaron. Sin objetivos claros, duda: ¿acabar con Al Qaeda, derrotar a los talibanes, estabilizar Afganistán, proteger a los afganos, democratizar y poner orden en un país tribal en el que no funciona el gobierno central? En primavera parecía decidido a adoptar una nueva estrategia mixta militar/civil y aceptar la recomendación de enviar al Hindukush 40.000 soldados más formulada por el general Stanley McChrystal, elegido por Obama como nuevo comandante de la guerra sobre el terreno.
La filtración ¿interesada? de estos planes vía el periodista del Watergate, Bob Woodward, en el The Washington Post, y unos comentarios del general interpretados como una anticonstitucional presión militar sobre el poder civil, han desatado la tormenta. ¿Es McChrystal el nuevo MacArthur? El general laureado fue cesado por Truman, por insubordinación durante la guerra de Corea: quiso invadir China. Le permitieron despedirse del Congreso ante el que afirmó que “los viejos soldados nunca mueren, simplemente se desvanecen”. Horas después de sus declaraciones en Londres, McChrystal fue llamado por Obama, que acababa de perder su primera guerra: la derrota de Chicago como sede olímpica, a una entrevista a bordo del Air Force One en la pista del aeropuerto de Copenhague. El vicepresidente Biden contradice al presidente y pide limitar la guerra; los demócratas en el Congreso quieren abandonar Afganistán; la opinión pública se manifiesta contra el conflicto: el miércoles inundaron con sus protestas la página de la Casa Blanca en facebook. Manda Obama pero está enredado en su laberinto. Los militares, por supuesto, están sometidos al poder civil. Nada que ver con la magnífica película Siete días de mayo, Ava Gardner y Burt Lancaster, que relataba un golpe de estado en Washington.
2 Comentarios
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entonces el nobel igual se lo deberían dar a McChrystal…
Comentario Publicado por: maikel mur | 13 octubre 2009 - 12:13
hombre, Paco acabo de descubrir tu blog y me gusta. Enhorabuena por él. Te admiro mucho y he seguido tu trayectoria de los últimos años. creo que hiciste un gran trabajo en cnn plus del que soy fan. abrazu
Comentario Publicado por: pepito | 16 octubre 2009 - 23:54