No olvidar a Karadzic
Érase una vez en Europa, hace solo un poco más de diez años, a algo más de dos horas de vuelo de Madrid, donde unos personajes criminales, ebrios de odio racial , perpetraron crímenes contra la humanidad,violaciones masivas y genocidio en una operación infernal de limpieza étnica. Habría que remontarse al nazismo para encontrar una acción criminal tan espantosa como la protagonizada por un siquiatra y poeta llamado Radovan Karadzic. Es posible que a mucha gente hoy este nombre no les diga nada , pero conviene hacer memoria y recordar a este personaje que por fin, catorce años después, se sienta en el banquillo del Tribunal Penal Internacional para los antiguos crímenes de guerra en la ex Yugoslavia. La justicia llega demasiado tarde para los 7.000 hombres y jóvenes asesinados en el enclave de Srebrenica, y las 12.000 víctimas civiles cazadas como conejos desde las alturas que encajonan la ciudad de Sarajevo en los 48 meses de asedio de la ciudad bosnia. Pero esta mañana ha arrancado su maquinaria el tribunal en la plácida ciudad holandesa de La Haya, en las antiguas oficinas de una compañía de seguros.

Karadcik y su aspecto, a la derecha, cuando fue detenido
Es importante que la historia de esta infamia no quede impune. Esto es lo que intentará el tribunal de tres jueces, de las Naciones Unidas, que ya ha juzgado crímenes y criminales de las guerras de Ruanda y Sierra Leona. El ex presidente serbobosnio Karadzic, 64 años, diseñador de la matanza y limpieza étnica de los musulmanes bosnios entre 1992 y 1995 no ha comparecido en la primera sesión del juicio. Alega que no ha tenido tiempo para prepararse y leer el millón de páginas del sumario. El acusado pretende defenderse a si mismo, como hizo Slobodan Milosevic ante el mismo tribunal convirtiendo la vista en una farsa. El presidente serbio murió antes de que el tribunal dictara sentencia. Alegará que los norteamericanos le prometieron inmunidad y que él, a fin de cuentas, solo es un perdedor de una guerra civil.
Estamos ante el último acto de la guerra de los Balcanes, algo que fue posible en la culta y civilizada Europa en los años noventa del pasado siglo. El fiscal del juicio contra Karadzic, al que su madre describía como un buen chico que ayudaba en el campo y en la casa, cuidaba a los ancianos y echaba una mano a sus compañeros de escuela con los deberes, explica lo que está en juego: “Cuando hablas con una mujer que te cuenta que 21 miembros de su familia han sido asesinados, facilmente puedes medir la importancia del juicio”.
Es una lástima que el general Ratko Mladic, el jefe militar de la República Sparska que ejecutó sobre el terreno este holocausto en los Balcanes, no se siente junto a Karadzic. Continúa huido. El juicio va a servir también para ahondar en las posibles responsabilidades de Occidente en la matanza de Srebrenica. El enclave estaba protegido por soldados holandeses al servicio de la ONU. Ni ellos, ni la Unión Europea, ni la OTAN , hicieron nada por parar las ejecuciones.
Bosnia hoy sigue dividida en dos mitades: la fantasmal República Serbia y la federación musulmana croata. Se calcula que entre 3.000 y 5.000 criminales de guerra campan a sus anchas por el país conviviendo en aldeas y ciudades con los vecinos a los que quisieron, y en muchos casos lograron, aniquilar.
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