Haití, el poder blando de EE UU
La superpotencia norteamericana, todavía el único poder efectivo a nivel mundial, ha acudido al rescate humanitario de Haití, el país que ya no existe, en un ejercicio práctico del uso del poder blando.
Ha tomado su principal aeropuerto y también su capital, pero porque ningún otro poder: la Unión Europea, ni tampoco las Naciones Unidas, una semana después del terremoto, han sido capaces de distribuir agua, alimentos y combustible, para calmar a la población que lo ha perdido todo.
Obama sólo tardó 30 minutos en realizar su primera declaración tras el terremoto. Justo cuando se cumple su primer año en la Casa Blanca, el presidente afroamericano, que hasta ahora había descuidado al sur del continente americano, ha optado por una intervención masiva con 10.000 tropas. Conjura así una vieja historia de intervencionismo yanqui en su patio trasero, pero ya no se trata de invadir para derrocar o imponer, como hicieron los marines en 1915 en Haití.
Es una acción civil, humanitaria. Obama lo ha explicado con estas palabras: “Cuando nos confrontamos a nuestra propia fragilidad redescubrimos nuestra humanidad común. Por esto los Estados Unidos se ponen a la cabeza de esta empresa humanitaria mundial.” La acción en Haití, a sólo 1.200 kilómetros de las costas de Florida, muestra también lo prematuro de dar por sentado el declive de EE UU. En Haití demuestra, como lo hizo en los Balcanes a finales del siglo pasado, que continúa siendo un país indispensable. Obama recupera el rostro amable del amigo americano.
Centenares de haitianos desesperados aplaudieron este martes la llegada de los helicópteros Sea Hawk con los primeros soldados de la 82 división aerotransportada. Con las armas a la espalda y con instrucciones de solo intervenir cuando lo que queda de la misérrima policía haitiana y los cascos azules onusianos no sean capaces de garantizar el orden, los primeros contingentes de tropas de EE UU patrullan con sus mastodónticos Humvees las calles de Puerto Príncipe y entregan masivamente agua y comidas precocinadas.
Especialistas militares estadounidenses aseguraron, en las primeras horas tras el terremoto, el control aéreo; con la torre del aeropuerto de Puerto Príncipe derruida pero con la pista intacta, el aeródromo volvió a operar gracias a las comunicaciones ofrecidas desde un guardacostas norteamericano que fondeó en la bahía de la capital haitiana. El aeropuerto permitía unas 35 operaciones diarias antes del brutal seísmo, ahora es posible recibir 100 aviones al día. Es evidente que Haití pierde cualquier apariencia de soberanía nacional, pero es que realmente nunca la ha tenido.
Antes del terremoto el gobierno haitiano sólo era capaz de proveer a sus habitantes con el 10% de las plazas escolares y un 30% de las hospitalarias. El resto lo hacía la caridad internacional. El gobierno sigue reuniendose en sillas de plástico en el patio de una comisaría semiderruida. Sólo el patético presidente venezolano Hugo Chávez, secundado por su acólito nicaraguense, se atreven a hablar de ocupación militar por parte de EE UU.
Desde Europa, el pequeño napoleón Sarkozy, en un intento de reafirmar la perdida grandeur de Francia, ha agitado el fantasma del intervencionismo de Estados Unidos con el afán de obtener un mezquino rédito político. Su ministro de Cooperación fue “humillado” en el congestionado aeropuerto de Puerto Príncipe cuando el control aéreo desvió a Santo Domingo, a un avión francés con ayuda médica. Demasiado para el orgullo de Francia.
Olvidando que forma parte de la UE, telefoneó a Obama para ofrecerse, junto con Brasil, a organizar una conferencia mundial sobre Haití. Avergonzado, ha tenido que pedir perdón mediante un comunicado del Elíseo en el que aplaude el decisivo papel de Estados Unidos en esta catástrofe. Europa, que estrena su nueva arquitectura institucional del Tratado de Lisboa, está desaparecida en Haití. Desaparecida al nivel de Unión Europea, como potencia suma de 27 naciones ejerciendo una acción única.
¿Dónde está el flamante presidente permanente, el belga Van Rompuy? Por su parte, la ministra europea de Exteriores, la inglesa Catherine Ashton, ha tardado una semana en reunir en Bruselas a los responsables de la cooperación internacional de los 27. Cada país por su cuenta, sin coordinación, ha volcado sus ayudas en el destrozado país atendiendo a sus instintos nacionales. Menos Europa.
3 Comentarios
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
Solo te falta cantarle loas a los americanos.
Vaya cantidad de adjetivos subjetivos, esto es una crónica y lo demás tonteria.
Si hasta pensaba que usabas la ironía, pero resulta que la realidad supera la ficción. Tus “negritas” lo dicen todo.
Que pena!
Pdta: Te falto la foto de los aplausos de los cientos de haitianos, pero se te olvido hablar de los aviones que no pudieron aterrizar mientras llegaban y salían tu “amigo americano”
Comentario Publicado por: no estoy en Haiti, pero me duelo | 20 enero 2010 - 18:45
[...] This post was mentioned on Twitter by la_informacion, Puerto Cabello. Puerto Cabello said: Excelente articulo…..RT @la_informacion: Haití, el poder blando de EE.UU,. por Paco Basterra http://bit.ly/8MLXjt http://myloc.me/33gmG [...]
Pingback Publicado por: Tweets that mention Haití, el poder blando de EE UU | Aguja de marear -- Topsy.com | 20 enero 2010 - 18:56
Abajo la ocupación de haití por parte de las tropas yankees !!, por una haiti independiente !
Comentario Publicado por: Petrus | 28 enero 2010 - 3:22