Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Capitanes intrépidos

18 febrero 2010 - 3:10 - Autor:

Acabo de ver al filo de la medianoche, en la pantalla de CNN+ entrevistados por Iñaki Gabilondo, a dos valientes militares que se atrevieron a dar un paso al frente democrático en los compases finales del franquismo.umd-2

 Lógicamente, fueron condenados en su momento por la dictadura, para ser posteriormente maltratados por la primera transición, e incluso, más tarde, por los gobiernos socialistas de Felipe González. Han tenido que transcurrir años para que un gobierno democrático, con Zapatero al frente, en esto sí  ha acertado, y Carmen Chacón en Defensa, haya restituido la honra a unos ciudadanos uniformados que pagaron con la carcel y la pérdida de su carrera su quijotesco empeño.

Abrir una brecha en las fuerzas armadas del 18 de julio del 36. Son los capitanes intrépidos, como los de la novela de Rudyard Kipling, de la Unión Militar Democrática, la UMD. Carmen Chacón entonces era solo una niña, pero para mi la visión de Fernando Reinlein y de José Ignacio Domínguez, hoy ya tenientes coroneles de Tierrra y del Aire, ha significado rebobinar mi vida.

Vuelvo al París de 1974, donde con 29 años trabajaba como redactor para la agencia EFE. Junto a la profesión, vivíamos inmersos en el caldero de la conspiración antifranquista que se enhebraba  en la capital francesa. Conocimos a Santiago Carrillo y a otros dirigentes comunistas en el exilio como Manuel Azcárate ; éramos testigos del paso por París de Joaquín Ruiz Giménez, Rafael Arias Salgado, luego ministro de Suárez, o Nicolás Franco Pascual de Pobil, el sobrino de Franco. Todos venían a conectar con el PCE.

En este ambiente, llegó huido de España un joven con barba y pelo largo. Acababan de producirse en Madrid  las primeras detenciones de oficiales de la UMD. Era el capitán del Ejército del Aire, José Ignacio Domínguez, El Cuchi para la clandestinidad de aquellos días. Por azar quedó convertido en el portavoz en el exterior de la Unión Militar Democrática. Había que organizar una rueda de prensa para dar a conocer su empeño.

 Le ayudamos a prepararla. Le buscamos un traje y corbata para darle empaque a su presencia en el  acto. Creo que prestado por Feliciano Fidalgo, entonces corresponsal del diario católico Ya. Le facilitamos el acceso a Le Monde y a otros medios franceses. A la vez intentamos, con muy relativo éxito por la censura española, que las andanzas de Cuchi fueran conocidas en España  a través de nuestras crónicas. Jugábamos en los dos bandos, pero lo pedían los tiempos.

Dos años después, me encontré con el capitán Fernando Reinlein, como compañero de redacción en el recién nacido Diario 16 en Madrid. No se muy bien por qué les cuento esta batallita. Es mi pequeña memoria histórica. Pero me ha emocionado ver al Cuchi y a Reinlein relatar humildemente su papel de ciudadanos comprometidos con las libertades. Nunca fueron unos golpistas, se limitaron a ser demócratas.

 España ha tardado 35 años en saldar la deuda con estos capitanes intrépidos. LLegar hasta las libertades plenas que disfrutamos no fue tan fácil ni producto de un vergonzoso pacto de olvido y silencio, como muchos que no lo vivieron quieren hoy hacer pensar. Nadie lo sabe mejor que estos capitanes que acaban de recibir la Cruz del Mérito Militar. Honor y larga vida para ellos.

¿Queremos ser también griegos?

8 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

La lectura de la prensa nacional ayer domingo me encogió el ánimo, ya sacudido el día anterior por la visión de una gran película alemana La cinta blanca, intensa y dura,  que opta a los Oscar en la categoría de mejor cinta extranjera, centrada en el fundamentalismo religioso, la hipocresía social y la crueldad infantil, que sin embargo les recomiendo.los-pigs1

 Hace muchos años que no recuerdo haber presenciado tanta unanimidad en los periódicos, siempre tan previsiblemente encajonados en sus trincheras ideológicas. Sabíamos que el país no iba bien y que el Gobierno perdía pie.

Los sondeos reflejan la caida del PSOE, la falta de credibilidad de Zapatero, que suscita crecientes temores entre los propios socialistas, y el muy descriptible entusiasmo que proyecta el liderazgo de Rajoy.

 Los análisis coinciden en denunciar la incomprensible, errática y temerosa estrategia del Gobierno frente a la crisis, su incapacidad de explicar honestamente la situación y de adoptar de una vez medidas firmes, sin dar marcha atrás en cuanto los sindicatos le levantan la ceja.

 Recordé una escena de la serie sobre Adolfo Suárez, que vimos la semana pasada en Antena3, cuando llega una noche a las habitaciones privadas de Moncloa y ve a su esposa, Amparo, en un sofá con las portadas de todos los periódicos con grandes titulares destacando el “desastre Suárez.”  La situación española hoy es muy distinta y distante de aquellos años iniciales de la transición, pero de nuevo la crisis económica está doblada de crisis política. Puedo imaginarme a la familia Zapatero el domingo en la Moncloa enfrentados a tamaña unanimidad crítica en la lectura de los dominicales.

Es extraordinaria la aceleración de la caída. La lupa de la presidencia europea aplicada a la figura de Zapatero le ha chamuscado en solo 5 semanas. La coincidencia de la presidencia rotatoria recaida en España, en el momento en el que somos el único país de la OCDE todavía en recesión, ha sido la puntilla. Nunca como hasta ahora habíamos percibido la jibarización de nuestra posición internacional, de la marca España,  de una manera tan clara.

Ahora nos toca luchar por salir del pelotón de los torpes, los Pigs, en el que nos han colocado los mercados, con evidente desmesura, pero así funcionan estas cosas, y no una conspiración anglosajona que busca que descarrile la moneda única europea. Sí, una especulación financiera contra los países del sur de Europa.

 Quién nos hubiera dicho hace sólo seis meses, cuando se anunciaba que habíamos logrado el sorpasso de Italia y casi alcanzábamos a Francia, que el presidente del Gobierno tendría, en una torpe decisión, que sentarse en el foro de Davos junto a Grecia y Letonia, los países más tocados de la UE, para defender que España es un país serio que hará frente a sus compromisos de pago internacionales.

 Tras Davos, vino la rectificación de su política económica para no perder la credibilidad internacional. ¿La caída de Saulo del caballo? Los recortes a las pensiones, la ampliación de la edad de jubilación, el fiasco de una comunicación a Bruselas sobre el incremento en diez años de los plazos de cotización inmediatamente desmentida, y otro interruptus: El Consejo de Ministros reconvertía en una mera propuesta la reforma laboral que el Gobierno ya tenía redactada. Méndez y Fernández Toxo habían puesto pies en pared. Un texto ambiguo de buenas intenciones que, sospechosamente, agradaba a la vez a patronal y sindicatos.

 El Gobierno sigue sin comprender que estamos ante una emergencia nacional. El ministro de Trabajo cree que tenemos todavía dos o tres meses para aprobar la reforma laboral . No entienden nada.

  ¿No sería mejor convocar esta misma semana a los empresarios, sindicatos y a  los partidos políticos, encerrarse en un parador próximo a Madrid, los hay magníficos, y pactar una serie de reformas fundamentales, también la de la Educación, para evitar el hundimiento de un país, que no se lo merece y que está por encima de la política, o ausencia de ella, que sufre. Si en siete días no se alcanza un acuerdo, el Gobierno hace lo que le corresponde: gobernar. Y decide un ajuste profundo que  no va a gustar a casi nadie y va a incomodar a casi todos. ¿O queremos ser también griegos?

Paco Basterra

No les voy a marear con esta aguja. Muy al contrario. Pienso utilizarla en su acepción marina: brújula para indicar el rumbo de una nave. A Colón le sirvió para descubrir América. Si es útil para comprender mejor la incierta derrota de la época que nos ha tocado vivir me daría por satisfecho. Me inicié en este oficio del periodismo hace 39 años y he vivido "Una buena vida." Así tituló sus memorias Ben Bradlee, el mítico director del Washington Post en tiempos del Watergate. He visto el mundo desde Londres, París, y desde el otro lado del Atlántico, Washington. Me gusta pensar que soy un vasco universal. He hecho casi de todo: en agencias de noticias, en El País, mi periódico durante 18 años y donde, aún hoy, colaboro, y en televisión. Nada más fascinante que participar en la fundación de medios. Tuve la suerte de hacerlo con un periódico: Diario 16, y con CNN+, el canal de noticias de 24 horas. De todo ello me ha quedado una insatisfecha curiosidad por comprender el mundo. Me faltaba botar esta bitácora en la red. Para seguir descifrándolo.

Categorías

Normas de uso

No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Secciones

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News Youtube iPhone iPad Android