Cuestión de tres
Lo que parecían ser unas elecciones para proceder a la consuetudinaria alternancia entre el laborismo, sin líder y quemado por 13 años de poder a la sombra del blairismo, y un renovado partido tory, remozado del conservadurismo antipático thacherista gracias a un joven y mediático líder, están derivando en el Reino Unido por un terreno nuevo.
Y apasionante para un sistema construido para lograr fuertes mayorías y castigar al tercer partido. Falta sólo semana y media para que los británicos acudan a las urnas para renovar la Cámara de los Comunes. La irrupción en escena como elefante en cacharrería de la nueva estrella liberal demócrata, Nick Clegg, un suave europeísta de 42 años, de madre holandesa, padre de ascendencia rusa , y casado con una abogada católica de Olmedo (Valladolid), ha destrozado el guión previsto.
David y Gordon saben ya que no es sólo cuestión de dos. Clegg era hasta hace un poco más de dos semanas Nick Qué. Bastaron 90 minutos de prime time en el primer debate televisado de los candidatos al 10 de Downing Street en la historia del Reino Unido, para que los ciudadanos vieran como insuficiente la opción de votar entre lo malo conocido, el torturado y distante Gordon Brown, y la promesa de un desconocido conservadurismo compasivo que promete devolver el poder a la gente, que representa David Cameron.
Muchos se preguntaron, el debate fue seguido por más de nueve millones, si no sería posible empujar a una tercera opción. La economía británica está hecha unos zorros, la influencia del Reino Unido en el mundo, cada vez más alejado de Europa y con su relación especial con Washington pinchada, es la historia de un constante declinar.
Tras el segundo debate en televisión, el pasado jueves, la estrella insurgente del tercer hombre, Clegg, aguanta y hay un 49% de votantes que dice que le votaría el 6 de mayo si creyera que puede ganar. Algo que la ley electoral estrictamente mayoritaria hace imposible.
Repentinamente, el líder liberaldemócrata le ha reventado la campaña del cambio a Cameron y hace aparecer a éste y a Brown como muy parecidos , personajes del pasado que repiten viejas recetas. Los votantes más jóvenes están con Nick, pero al final son los que acuden menos a votar. Sin que posiblemente sea así, Clegg vende que se puede hacer política de otra manera , caminando en cierta medida en la estela de Obama. Curiosamente, ha sido Cameron quien ha recurrido a gente de Obama para que le diseñe la campaña.
Queda todavía un último debate televisivo y la burbuja de Clegg puede desinflarse a medida que se acerque la jornada electoral. Como mínimo será el fiel de la balanza porque se espera un parlamento sin mayoría, ni conservadora ni laborista. Los liberaldemócratas tendrán en su mano dejar a los tories en la oposición permitiendo una impensable prórroga al blairismo en estado terminal, a cambio de una nueva ley electoral con criterios proporcionales capaz de cambiar el mapa político británico.
En cualquier caso, Clegg es el político del momento. Su audaz asalto al statu quo ha animado la política estimulando la idea de cambios profundos y, sólo por eso, ya ha merecido la pena.
1 Comentario
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
parlamento sin mayoría, ni conservadora ni laborista. Los liberaldemócratas tendrán en su mano dejar a los tories en la oposición permitiendo una impensable prórroga al blairismo en estado terminal, a cambio de una nueva ley electoral con criterios proporcionales capaz de cambiar el
Comentario Publicado por: handbags | 30 abril 2010 - 17:40