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Guardia Marina 63

31 julio 2010 - 14:38 - Autor:

Durante cuatro días y 541 millas he sido el guardia marina 63,  por la edad, a bordo del buque escuela de la Marina española Juan Sebastián de Elcano. No recuerdo placer y felicidad similares incluso rebobinando hasta mi bautizo.

 El límite de disfrute lo alcancé a las nueve de la mañana de mi segundo día a bordo, cuando a 80 millas de la costa portuguesa goberné durante 20 minutos el velero de 3.700 toneladas al rumbo 220, sur suroeste. El Elcano no lleva piloto automático y las más de 19.000 millas de este viaje las hace con un tripulante a la rueda del timón que se releva cada media hora.

Propulsado por casi 3.000 metros cuadrados de velamen que aguantan sus cuatro palos, con excepción de las escandalosas y los estays altos que no estaban dados, hacíamos 10 nudos de velocidad con mar tendida de fondo del noroeste. En aquel instante le di la razón a Ben Bradlee, el mítico director del Washington Post en la época del Watergate,  que tituló su autobiografía periodística como “Una buena vida“. continuar leyendo

No somos tontos

6 julio 2010 - 1:49 - Autor:

Por unos minutos pensé que había llegado el fin de la crisis económica y que España había recibido una inyección masiva de dinero fresco de origen desconocido.

Ocho de la tarde del lunes 5 de julio, 37 grados centígrados desplomaban plomo sobre Madrid. Las  dos horas anteriores transcurrieron para mí entre el sillón refrigerado de mi dentista,  no necesitó anestesiarme,  y por lo tanto no podía estar viendo visiones, y el descubrimiento de una librería inédita de una enorme riqueza y variedad.

 Estaba absolutamente vacía. La del  Boletín Oficial del Estado, no se la pierdan, en la calle Eloy Gonzalo. Sus anaqueles no tienen desperdicio. Contienen todo lo que han publicado las administraciones públicas.

Un cadáver aún caliente en el bordillo de la Castellana, víctima de un accidente de tráfico, me sacudió el ánimo al cruzar la escena unos metros más arriba de la plaza de Gregorio Marañón. Con mal cuerpo llegué a un gran centro comercial del norte de la ciudad. Necesitaba pertrecharme para unas vacaciones inminentes.

Me sorprendió el insólito gentío y el colosal atasco de coches. La enorme nave central de una de las catedrales del consumo estaba abarrotada: colas que no se ven ni en navidades reptaban por los pasillos en una larga espera para pagar.

La gente se llevaba las máquinas de fotos digitales, electrodomésticos , móviles y hasta televisiones , de dos en dos. Acababa de escuchar un boletín informativo en el coche y no habían  noticia alguna que justificara la explosión de consumo enfebrecido. Estaba pasando sin que hayamos ganado todavía a Alemania.

 Embotado, incrédulo, pregunté estúpidamente a un dependiente el porqué del milagro del tsunami de demanda. “Ah, pero no lo sabe, hoy rebajamos el 18% del nuevo IVA en todo.”

Hice un rápido cálculo, tras ser advertido de que el tiempo de cola superaba los 40 minutos, y me fui sin nada. Con cara de tonto. Inmediatamente después caí en la cuenta que el almacén que estaba siendo desvalijado se anuncia diciendo de sus clientes: “No somos tontos.”

Pensaba escribir de Cataluña y acabo haciéndolo. Pero finalmente me pareció más interesante el rebrote verde al que acababa de asistir. No pretendo propinarles un blog de verano. Había comenzado bien el día, leyendo en El País, un lúcido artículo de José María Ridao en el que se preguntaba si era innecesario, como ahora parece, el Estatut.

El analista se quejaba de que los políticos, de las dos aceras, han arrastrado al país a elucubrar sobre su esencia, no a evaluar en términos pragmáticos el funcionamiento de las normas e instituciones por las que se rige desde 1978.

“La asfixiante tufarada de noventayochismo que se adueñó de la vida política española, con sus inanes letanías de naciones que se rompen y de dignidades colectivas ofendidas, ha provocado lo mismo que provocaron los autores del Desastre tras la pérdida de Cuba y Filipinas: un lamentable derroche de tiempo y de energías en discutir y dar forma a la evanescente idea de nación, en lugar de gestionar los instrumentos del Estado democrático para hacer frente a los ingentes problemas que la realidad económica y social ponía enfrente.”

¿Pero no quedamos en que no somos tontos?

Paco Basterra

No les voy a marear con esta aguja. Muy al contrario. Pienso utilizarla en su acepción marina: brújula para indicar el rumbo de una nave. A Colón le sirvió para descubrir América. Si es útil para comprender mejor la incierta derrota de la época que nos ha tocado vivir me daría por satisfecho. Me inicié en este oficio del periodismo hace 39 años y he vivido "Una buena vida." Así tituló sus memorias Ben Bradlee, el mítico director del Washington Post en tiempos del Watergate. He visto el mundo desde Londres, París, y desde el otro lado del Atlántico, Washington. Me gusta pensar que soy un vasco universal. He hecho casi de todo: en agencias de noticias, en El País, mi periódico durante 18 años y donde, aún hoy, colaboro, y en televisión. Nada más fascinante que participar en la fundación de medios. Tuve la suerte de hacerlo con un periódico: Diario 16, y con CNN+, el canal de noticias de 24 horas. De todo ello me ha quedado una insatisfecha curiosidad por comprender el mundo. Me faltaba botar esta bitácora en la red. Para seguir descifrándolo.

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