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La contrición de Obama

4 noviembre 2010 - 1:19 - Autor:

57 minutos de extraordinaria televisión para pinchar, personalmente y en directo, la burbuja del superObama y reconocer, tras 18 meses: “Solo no puedo.”

Sereno, reflexivo, humillado, Barack Obama cerraba en la sala Este de la Casa Blanca el final de la primera etapa de su presidencia, tras el duro castigo personal sufrido en las elecciones legislativas del martes.

Ejercicio de democracia y pragmatismo para anunciar una corrección drástica,  ante el avance de los republicanos, empujados por el Tea Party.

Un no partido, un movimiento conservador de protesta ciudadana, que produce el vuelco de lo que solo hace dos años se pensó que era el comienzo de una nueva era de dominio demócrata y progresista en la política de Estados Unidos.

En política, como en todo, el éxito nunca es para siempre.

 El presidente confesó que había escuchado la frustración de la ciudadanía, desconcertada y airada por el alto paro y la pérdida de la esperanza de vivir mejor que sus padres, y de que sus hijos lo hagan mejor que ellos.

Esto significa la ruptura del llamado sueño americano, un concepto curiosamente surgido de la esperanza provocada por el New Deal de Roosevelt para salir de depresión de los años 30.

El presidente defendió que hizo lo que debía por el bien del país, lanzando el gigantesco paquete de estímulo económico para salvar a EE UU y, posiblemente, al mundo, de una segunda Gran Depresión.

Pero reconoció también que los ciudadanos no percibieron mejora alguna en su vida diaria. No lo hice por ideología sino porque pensé que era necesario para recuperar la competitividad global de la economía norteamericana.

Inmediatamente tendió una mano a los que le aplastaron electoralmente, porque ningún partido tiene el monopolio de la sabiduría ni puede dictar lo que hay que hacer. “Tengo que hacer un mejor trabajo”, reconoció ya en el desbordamiento de su mea culpa.

 Admitió que ha sufrido un proceso de crecimiento en la presidencia , matizando con humor, que sin embargo no les desea a ninguno de sus sucesores en la casa Blanca que tengan que aprender a costa de una madrugada tan dramática como la que vivió el miércoles.

 El presidente se declaró dispuesto a negociar sobre todo su programa doméstico y prometió tratar mejor a los empresarios.

 Pero fue firme en su convencimiento de que sólo los recortes fiscales que abanderan los republicanos no serán suficientes para recuperar empleos y un crecimiento sólido. Al rato, la Reserva Federal anunciaba una inyección de 600.000 millones de dólares en la economía a través de la compra de deuda pública.

 Lo ocurrido, pese a su importancia, no es el epitafio de la presidencia Obama que tiene aún dos años para recuperarse y ser reelegido en 2012. Reagan y Clinton, recordó Obama, sufrieron  revolcones como el mío, también en medio de crisis de la economía, y reinventaron sus presidencias.

 Ni una palabra de política exterior, pero si una filosofía de que solo reconstruyendo Estados Unidos el país podrá seguir siendo la superpotencia más influyente. Sí una mención a no dejarse superar por Asía.

 No podemos admitir que Singapur tenga mejores aeropuertos que los nuestros o que China tenga un red de alta velocidad ferroviaria de la que carecemos. Obama es el primer presidente norteamericano del Pacífico.

 La importancia de la región para Washington queda reflejada en el viaje que esta semana emprende el presidente a las cuatro grandes democracias de Asia: India, Indonesia, Corea del Sur y Japón.

Dilma y Marina

5 octubre 2010 - 18:42 - Autor:

Dilma y Marina tienen en sus manos el futuro de uno de los países más dinámicos del mundo, Brasil. La mitad geográfica de Latinoamérica, el 30% de su población y el 40% de su riqueza. El país emergente más occidental de los BRIC, el concepto inventado por el economista británico de Goldman Sachs, Jim O´Neill que hace ocho años señaló a Brasil, Rusia, China e India como los nuevos amos de la economía mundial antes de 2041.

Los paños reposacabezas de los aviones de la línea aérea nacional brasileña, TAM, están rotulados con la leyenda “En 2025 seremos la quinta economía del mundo.” El país del futuro, pronosticado hace 70 años por el escritor Stefan Zweig, es ya hoy una realidad. continuar leyendo

Un buen camino

28 septiembre 2010 - 19:12 - Autor:

“Envejecer es intentar hacer lo que crees que ya no vas a tener fuerza para hacer” (Alain Maupas, marino francés) Apunté esta frase un día lluvioso y urbano del pasado invierno. Sea por ello o por la pietatis causae, una de las justificaciones, además de la cultural, profesional, deportiva u otras, que el chequeo previo al peregrino encasilla para lograr la credencial que te permitirá al final, en Santiago, conseguir la Compostela, me encontré el primer día del otoño en Saint Jean Pied de  Port.

 Los primeros pasos al amanecer por la Rue de Espagne, atravesando la vieja muralla, para cruzar los Pirineos por el llamado Camino Francés, rumbo a Santiago de Compostela.

Vía usada por la artillería del mariscal Soult para invadir España en nombre de Napoleón, en 1807. La fuerte pendiente inicial y el cartel, A Santiago 768 kilómetros, imponen de salida.

La tarde anterior, la misa de Peregrinos, que se celebra todos los días a las ocho en la Colegiata de Roncesvalles,  la bendición final de los caminantes y la salve cantada en latín, con la iglesia apagada y un solo foco iluminando una preciosa talla de la Virgen suspendida del crucero sobre el altar mayor, son un buen prólogo.

 La intensidad de la presencia respetuosa de los peregrinos procedentes de los cinco continentes, de todas las edades, y condiciones, creyentes o no, bendecidos en sus idiomas por un sacerdote con don de lenguas, te integran en un proyecto común.

 Alcanzar el Ultreya de Santiago, revestido de centenares, miles de motivos personales y diferentes para querer hacerlo. Basta con ello, no hay que preguntar más. La buena compañía, fundamental, y la certeza de que sólo haríamos las etapas del camino que pasa por Navarra, como prueba inicial, fueron suficientes para atacar la dura Ruta de Napoleón.

 Mis doscientos metros de desnivel hasta alcanzar el collado de Bentartea , divisar a lo lejos Roncesvalles, y penetrar en España, por el escenario de la batalla glosada en la Chanson de Roland. Desde el alto de Lepoeder se araña el cielo en un entorno construido para la felicidad.

 Un escenario lavado por un poderoso olor a campo, a bosta de vaca, manchado de todos los verdes imaginables. Rebaños de ovejas, ternerillos minúsculos mamando de sus madres, las  extraordinarias vacas rubias pirenaicas, y caballos salvajes.

 Esta tierra debía ser la Arcadia soñada por los nacionalistas vascos, limpia de fábricas, con los valles lavados por nieblas muy blancas. Ni un solo cartel político en el país vasco francés. Hasta Zubiri, a las puertas de Pamplona, no ví el primer Gora ETA.

Se trata de seguir siempre la estrella amarilla sobre fondo azul, las flechas amarillas pintadas sobre hayas, robles y piedras, y la estrecha franja rojiblanca que señala continuamente el camino. No hay pérdida posible.

 Y reflexionar, dejar volar la imaginación, entrar en contacto con los otros peregrinos, comer al borde de los senderos, disfrutar de la cambiante naturaleza. Un paso tras el anterior. Hasta 37.000 contó el podómetro en una etapa.

 Y así cruzar los pueblos pirenaicos, Burguete, Espinalel alto de Erro, ojo con su bajada rompe rodillas y tobillos, Guerendiain, detenerse en la sobria iglesia de Barandika, entrar en Pamplona por la puerta de Francia tras cruzar el puente de la Magdalena sobre el Arga, subir el Perdón, donde se cruza el Camino del viento con el de las estrellas, y descolgarse por la Navarra media y sus paisajes de cereal.

 Hasta alcanzar Puente la Reina y su extraordinario puente medieval. Aquí se entiende por qué Navarra fue bautizada hace 35 años por Cambio16 como Un Japón con boina roja. Hoy, por su prosperidad y excelentes servicios, el mejor símil sería el de Finlandia.

 Una simple llamada al 112 te asegura, un sábado por la noche, una cita con la sanidad pública para reparar unos pies maltrechos, el motor del peregrino. Es un buen camino del que solo me restan 660 kilómetros.

Yo no soy gitano

20 septiembre 2010 - 0:52 - Autor:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas/guardé silencio/porque yo no era comunista

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas/ me callé /porque no era socialdemócrata

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas/no protesté/porque yo no era sindicalista

Cuando vinieron a buscar a los judíos/no dije nada/porque yo no era judío

Cuando vinieron a buscarme/ no había nadie más que pudiera protestar

Martin Niemoller (pastor protestante alemán, 1948). Este texto suele ser falsamente atribuido, al dramaturgo alemán Bertolt Brecht.

Hoy están viniendo a buscar a los gitanos. Y los países europeos se ponen de perfil.

“Prioritariamente, los de los gitanos.” Con estas cinco palabras, el jefe del gabinete del ministro del Interior ordenaba a los prefectos galos el desmantelamiento sistemático de los campamentos ilegales. Y añadía que se buscara la atención mediática. Aquí, Franco decretaba “garrote y prensa.” continuar leyendo

El pirómano, internet y el 11S

10 septiembre 2010 - 20:06 - Autor:

¿Qué sociedad en red hemos creado para que un turbio pastor de medio centenar escaso de almas en un oscuro villorrio de Florida consiga subirse al escenario mundial con la obscena promesa de quemar Coranes en público, en coincidencia con el noveno aniversario del 11S que se celebra este sábado? Un regalo para Al Queda.

 Una prensa escasa de noticias en los estertores del verano al aplicar una desmesurada lupa al fanatismo del reverendo Jones ha encendido el mundo musulmán, que ha visto la reencarnación del episodio de las caricaturas de Mahoma que provocó 150 muertos.

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Guardia Marina 63

31 julio 2010 - 14:38 - Autor:

Durante cuatro días y 541 millas he sido el guardia marina 63,  por la edad, a bordo del buque escuela de la Marina española Juan Sebastián de Elcano. No recuerdo placer y felicidad similares incluso rebobinando hasta mi bautizo.

 El límite de disfrute lo alcancé a las nueve de la mañana de mi segundo día a bordo, cuando a 80 millas de la costa portuguesa goberné durante 20 minutos el velero de 3.700 toneladas al rumbo 220, sur suroeste. El Elcano no lleva piloto automático y las más de 19.000 millas de este viaje las hace con un tripulante a la rueda del timón que se releva cada media hora.

Propulsado por casi 3.000 metros cuadrados de velamen que aguantan sus cuatro palos, con excepción de las escandalosas y los estays altos que no estaban dados, hacíamos 10 nudos de velocidad con mar tendida de fondo del noroeste. En aquel instante le di la razón a Ben Bradlee, el mítico director del Washington Post en la época del Watergate,  que tituló su autobiografía periodística como “Una buena vida“. continuar leyendo

No somos tontos

6 julio 2010 - 1:49 - Autor:

Por unos minutos pensé que había llegado el fin de la crisis económica y que España había recibido una inyección masiva de dinero fresco de origen desconocido.

Ocho de la tarde del lunes 5 de julio, 37 grados centígrados desplomaban plomo sobre Madrid. Las  dos horas anteriores transcurrieron para mí entre el sillón refrigerado de mi dentista,  no necesitó anestesiarme,  y por lo tanto no podía estar viendo visiones, y el descubrimiento de una librería inédita de una enorme riqueza y variedad.

 Estaba absolutamente vacía. La del  Boletín Oficial del Estado, no se la pierdan, en la calle Eloy Gonzalo. Sus anaqueles no tienen desperdicio. Contienen todo lo que han publicado las administraciones públicas.

Un cadáver aún caliente en el bordillo de la Castellana, víctima de un accidente de tráfico, me sacudió el ánimo al cruzar la escena unos metros más arriba de la plaza de Gregorio Marañón. Con mal cuerpo llegué a un gran centro comercial del norte de la ciudad. Necesitaba pertrecharme para unas vacaciones inminentes.

Me sorprendió el insólito gentío y el colosal atasco de coches. La enorme nave central de una de las catedrales del consumo estaba abarrotada: colas que no se ven ni en navidades reptaban por los pasillos en una larga espera para pagar.

La gente se llevaba las máquinas de fotos digitales, electrodomésticos , móviles y hasta televisiones , de dos en dos. Acababa de escuchar un boletín informativo en el coche y no habían  noticia alguna que justificara la explosión de consumo enfebrecido. Estaba pasando sin que hayamos ganado todavía a Alemania.

 Embotado, incrédulo, pregunté estúpidamente a un dependiente el porqué del milagro del tsunami de demanda. “Ah, pero no lo sabe, hoy rebajamos el 18% del nuevo IVA en todo.”

Hice un rápido cálculo, tras ser advertido de que el tiempo de cola superaba los 40 minutos, y me fui sin nada. Con cara de tonto. Inmediatamente después caí en la cuenta que el almacén que estaba siendo desvalijado se anuncia diciendo de sus clientes: “No somos tontos.”

Pensaba escribir de Cataluña y acabo haciéndolo. Pero finalmente me pareció más interesante el rebrote verde al que acababa de asistir. No pretendo propinarles un blog de verano. Había comenzado bien el día, leyendo en El País, un lúcido artículo de José María Ridao en el que se preguntaba si era innecesario, como ahora parece, el Estatut.

El analista se quejaba de que los políticos, de las dos aceras, han arrastrado al país a elucubrar sobre su esencia, no a evaluar en términos pragmáticos el funcionamiento de las normas e instituciones por las que se rige desde 1978.

“La asfixiante tufarada de noventayochismo que se adueñó de la vida política española, con sus inanes letanías de naciones que se rompen y de dignidades colectivas ofendidas, ha provocado lo mismo que provocaron los autores del Desastre tras la pérdida de Cuba y Filipinas: un lamentable derroche de tiempo y de energías en discutir y dar forma a la evanescente idea de nación, en lugar de gestionar los instrumentos del Estado democrático para hacer frente a los ingentes problemas que la realidad económica y social ponía enfrente.”

¿Pero no quedamos en que no somos tontos?

Obama manda ¡Firmes!

24 junio 2010 - 1:37 - Autor:

Como dicen en Cuba, el comandante mandó parar. Obama, que no ha combatido en guerra alguna a diferencia de otros presidentes norteamericanos, ha ejercido con firmeza como comandante en jefe, una de sus atribuciones constitucionales.

 Ha acabado con su general estrella, al que aupó al mando máximo en Afganistán sobre 90.000 soldados estadounidenses y otros miles de la OTAN. Ha fulminado a Stanley McChrystal, un brillante militar con perfil intelectual, se solazaba en Kabul leyendo a Shakespeare, que hace meses logró obtener luz verde de la Casa Blanca para escalar la guerra en el país asiático.

El presidente no ha tenido más remedio. No podía aguantar el desatinado desplante de McChrystal que, en declaraciones para un perfil suyo en la revista Rolling Stone, se mofaba del poder civil en Washington, empezando por el propio Obama, siguiendo por el vicepresidente Biden, el consejero de Seguridad Nacional, el enviado especial de la Casa Blanca para Afganistán y el embajador norteamericano en Kabul. continuar leyendo

Dejar de cavar

14 junio 2010 - 19:52 - Autor:

Pareciera que este país ha decidido enterrarse vivo. Es aplastante la sensación de autoderrota y catastrofismo desmedido que nos embarga en los compases finales de esta lluviosa primavera.

Si alguien, desde fuera, leyera la prensa española o siguiera la opinión vertida en nuestras radios y televisiones, certificaría que España está al borde del abismo. Asistimos inermes, sin reacción social, a una operación de auto suicidio, de auto profecía cumplida.

Lo de Grecia, y no digamos los de Hungría, no es nada con los que nos sucede. Hay incluso una cierta recreación en nuestros problemas, damos pábulo a cualquier rumor o chismorreo llegado del exterior. continuar leyendo

Un mal final para Helen

8 junio 2010 - 1:31 - Autor:

Un mal final para una brillante carrera profesional es siempre lamentable. Le ha ocurrido a Helen Thomas, la decana de los corresponsales en la Casa Blanca, la periodista a quien desde hace décadas los presidentes le concedían la primera pregunta en las ruedas de prensa.

Tenía reservada la silla central de la primera fila en la angosta sala de prensa de la mansión presidencial, en el 1600 de la Pennsylvania Avenue. Y era la única con su nombre en el respaldo. Todo un privilegio para esta periodista de 89 años que formaba parte del paisaje periodístico y político de la capital norteamericana.

Un comentario de Helen sobre Israel grabado en vídeo y profusamente difundido por internet ha puesto punto final a su carrera. Thomas, que se inició como corresponsal para la Casa Blanca con la mítica agencia UPI en enero de 1961, cubriendo desde el inicio la presidencia de John F. Kennedy, afirmó que los judíos deben “largarse de una puñetera vez de Palestina.”

Y adónde le preguntó su interlocutor, curiosamente un rabino que participaba en una ceremonia en la Casa Blanca. Thomas, torpemente, redondeó la jugada: “A su casa, a Alemania, a Polonia, a Estados Unidos.” El horno no está para bollos y menos en EE UU donde el lobby judío es muy poderoso.

El jefe de prensa de Obama inmediatamente reaccionó calificando los sucedido como “indefendible” condenando a la periodista. Lo mismo hicieron ayer mismo, en una nota sangrante, sus compañeros de la asociación de corresponsales de la Casa Blanca, poniendo en duda que Helen fuera uno de los suyos: desde hace unos años escribía columnas de opinión para Hearst Newspapers, pero por su trayectoria se le mantenía su silla, en el que nadie osaba sentarse si ella alguna mañana, lo que era muy raro, no acudía a la sala de prensa.

Desde  la presidencia de George W. Bush, Thomas se había convertido en un icono liberal, por su marcaje al presidente con preguntas cargadas de opinión y sus acerbas críticas a a la invasión de Irak y al apoyo sin fisuras de EE UU al estado de Israel, y su defensa de los palestinos. Demasiado para Washington D.C.

Ya anoche , la ideologizada televisión Fox la tachó de representante de Hamas en la Casa Blanca. Conocí a Helen en mi época de corresponsal en Washington en los años 80. Viajé con ella y el presidente Reagan en bastantes ocasiones. Siempre ayudaba a los periodistas más jóvenes y carecía de la arrogancia de muchos de sus colegas que miraban a la prensa extranjera por encima del hombro.

Era un pozo de sabiduría sobre la presidencia. Escribió varios libros que ayudan a entender mejor la siempre difícil relación entre los presidentes y la prensa . Formulaba las preguntas más incisivas. Lo suyo era la información pura y dura.

El lunes anunció que cerraba su carrera periodística, dimitía antes de que la pusieran en la calle. El prestigioso instituto de enseñanza media Walt Whitman, en Bethesda (Maryland), que le había invitado como oradora dentro de unos días al acto de graduación, le retiró la invitación porque no quería ofender a la comunidad judía.

Helen Thomas cumplirá 90 años en agosto. Quizás arrastró demasiado al límite su profesión y debió retirarse a tiempo. Pero no sabía hacer otra cosa, desde hace 50 años, que llegar cada mañana al  mediodía a la Casa Blanca, abrir su bloc de notas alargado, preguntar con humildad y luego contarlo inmediatamente con precisión.

Fue una de las mejores, un ejemplo para esta profesión. Helen, una leyenda de la información, ha caído por una opinión.

Paco Basterra

No les voy a marear con esta aguja. Muy al contrario. Pienso utilizarla en su acepción marina: brújula para indicar el rumbo de una nave. A Colón le sirvió para descubrir América. Si es útil para comprender mejor la incierta derrota de la época que nos ha tocado vivir me daría por satisfecho. Me inicié en este oficio del periodismo hace 39 años y he vivido "Una buena vida." Así tituló sus memorias Ben Bradlee, el mítico director del Washington Post en tiempos del Watergate. He visto el mundo desde Londres, París, y desde el otro lado del Atlántico, Washington. Me gusta pensar que soy un vasco universal. He hecho casi de todo: en agencias de noticias, en El País, mi periódico durante 18 años y donde, aún hoy, colaboro, y en televisión. Nada más fascinante que participar en la fundación de medios. Tuve la suerte de hacerlo con un periódico: Diario 16, y con CNN+, el canal de noticias de 24 horas. De todo ello me ha quedado una insatisfecha curiosidad por comprender el mundo. Me faltaba botar esta bitácora en la red. Para seguir descifrándolo.

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