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Los diseñadores españoles se ponen en marcha

26 Octubre 2011 - 9:39 - Autor:

Esta mañana me he desayunado (cómo me gusta esta expresión que tanto usan los periodistas en la radio -aunque no creo que signifique nada-) con una noticia de lo más prometedora: “Nace ADEEM, la Asociación de Diseñadores Españoles en Movimiento”, rezaba el asunto del email.

Tenemos una industria de la moda de lo más sana, no hay más que ver el éxito que tienen grupos como Inditex, Mango o hasta Adolfo Domínguez, pero nuestras firmas están sumidas en un profundo pozo que la crisis económica ha terminado de tapar: Carmen March y Elio Berhanyer decidieron cerrar sus talleres y dejar de trabajar, Lydia Delgado, José Castro y Míriam Ocáriz han abandonado Cibeles y no queda claro cómo piensan continuar en el mundo de la moda y, en Barcelona, me dicen que las Delgado Buil han cerrado su bonita tienda-taller. Está claro que hay que hacer algo.

La Asociación de Creadores de Moda Española (ACME), la oficial y oficiosa, inauguraba ayer mismo una muestra que podrá verse en Nueva York hasta el próximo 31 de octubre.

Algunos de los creadores representados son nuestras marcas más reconocidas: Juanjo Oliva, Ana Locking, Ágatha Ruiz de la Prada, Ailanto… Y Elisa Palomino, que ha logrado hacerse un sitio en una asociación que, hasta ahora, parecía un lobby hermético y autocomplaciente bajo los tejemanejes de su Presidente, Modesto Lomba. Sí, ACME se ha puesto las pilas y en los últimos tiempos parece que intenta hacer más que nunca para promocionar y respaldar a los creadores españoles. El acuerdo que me parece más importante a este respecto es el que ha alcanzado con El Corte Inglés para tener un corner en su centro de la Castellana en el que los diseñadores pueden colgar, por fin, sus diseños con pequeñas colecciones cápsulas: Juanjo Oliva seguido de los looks africanos de Juan Duyos y, pronto, una línea producida por Ana Locking. Pero, claro, miran por los (pocos) suyos.

Sigo desde hace tiempo los desfiles de la pasarela 080 Barcelona Fashion y siempre me he preguntado por qué esos diseñadores tan “sanos” no pertenecen a la ACME. Firmas como Krizia Robustella o Miriam Ponsa, que tienen sus propios establecimientos y clientes y que han aprovechado la plataforma de la Generalitat para llegar a un mayor número de personas, me parecen un modelo a seguir. Y tenemos a muchos jóvenes creadores que van por ese camino: sí, desfilar en una pasarela es guay, que te inviten a fiestas, mola, y decir que eres diseñador, sin duda, impresiona. Pero ante todo hay que vender. Si no, nada de lo anterior se sostiene.

Recientemente, estuve en el Daisy Market y me impresionó la cantidad de pequeños diseñadores que se están haciendo un hueco en silencio, colándose en pequeñas tiendas multimarcas de provincia. Son gente que antepone las ganas de que su moda llegue a la calle a sus ansias de fama, aunque no dudo que todos ellos desearían la visibilidad que podría ofrecerles estar en El Ego, por ejemplo. Por eso es interesante la iniciativa que se me ha presentado esta mañana en el buzón de mail. Si no fuera tan naïve. Aunque cuando uno empieza, con toda la ilusión y expectativas, es normal que peque de inocente. Frases como “a largo plazo planea contar con showrooms en París, Londres, Nueva York o Tokio” me han arrancado una sonrisa. ¡Como si la ACME no quisiera tenerlos! Pero no es tan fácil. Desgraciadamente, nada es tan fácil cuando se trata de la moda española. Y desde mi posición y escasa experiencia sólo puedo desear a esta nueva asociación (que tiene una homóloga anterior: la ANDE, Asociación de Nuevos Diseñadores Españoles) que llegue a buen puerto, aunque también me gustaría darles un consejo precioso y preciado para que alcancen su cometido con éxito: quitad la música de vuestra web. ¿En serio todavía hay diseñadores que crean páginas con música?

¿Puede un color ser de marca?

25 Octubre 2011 - 9:38 - Autor:

Hace unos meses, la firma Christian Louboutin denunció a Yves Saint Laurent por lanzar unos pumps completamente rojos y pidió ante un tribunal de los Estados Unidos que la casa de la Rive Gauche retirara ese modelo ya que violaba la marca registrada que obtuvieron en 2008 reconociendo la emblemática suela roja como propiedad de la firma de calzado.


El zapato de la discordia.

Este verano, un juez denegó la petición alegando que un color no puede pertenecer a una marca. Sin embargo, hay otra firma que no está de acuerdo.


¿Sabéis a qué marca me refiero?

Seguro que sí. Se trata de la casa de joyería Tiffany’s que ha hecho de este color todo un emblema. Incluso la expresión “regalar una cajita azul” tiene un significado: comprometerse con un anillo nada más y nada menos de la mítica boutique de la Quinta Avenida. ¿Creéis, pues, que un color puede pertenecer a una marca? Y de ser así, ¿qué otros colores vinculáis a una firma? Ahora mismo, se me ocurre el rojo Valentino, el fucsia de Josep Font, el azul oscuro casi negro de Lanvin

La mala pata de las modelos

18 Octubre 2011 - 6:51 - Autor:

Aunque todo parece fiesta, glamour y diversión, la vida de las modelos es en realidad muy dura. Durante un mes viajan de aquí para allá para desfilar y desfilar por pasarelas interminables día tras día: fittings, maquillaje, peluquería… Y tiene mérito porque aguantan ese feroz ritmo sin comer (apenas). No es de extrañar, pues, que de vez en cuando no puedan más y suelten alguna lagrimilla:


Desfile de Jil Sander otoño-invierno 2009/10.

Uno de sus principales calvarios son los zapatos: piezas arquitectónicas con las que apenas pueden andar, formas imposibles e incómodas y “killer heels” que, a veces, se rompen:


Mugler Primavera/Verano 2012.

Al cabo unas semanas, no hay pie que resista esto por mucha tirita que una se ponga:

No es de extrañar, pues, que en el desfile de Louis Vuitton que tuvo lugar el último día de la Fashion Week parisina algunos pies ofrecieran este aspecto:

La batalla de las Fashion Week

17 Octubre 2011 - 8:17 - Autor:

Tras un mes de intensos desfiles, las capitales de la moda hacen balance de sus Fashion Week y empiezan a preparar la próxima cita. La primera en anunciar cambios de calendario fue Cibeles Madrid Fashion Week: en 2012, la “cuarta pasarela del mundo” -como pretenden sus organizadores (tal vez si empezamos contando por la cola…)- tendrá lugar del 30 de enero al 3 de febrero para los desfiles otoño-invierno 2012/13 y, para los desfiles Primavera/Verano 2013, del 4 al 8 de septiembre, abriendo, en todos los casos, la temporada de desfiles al colocarse antes que la pasarela neoyorkina, encargada de dar el pistoletazo de salida a la temporada de desfiles.

Con esta medida, se pretende eludir la competencia que supuestamente representan los desfiles de Londres que desvían la prensa internacional a la capital británica de camino a Milán y, después, a París. Sin embargo, la realidad es que Londres tampoco tiene el poder de convocatoria que poseen esas otras dos ciudades europeas, aunque su repercusión mediática es importante gracias al a presencia de firmas como Burberry y, sobre todo, a celebrities que son iconos fashion en todo el mundo: Alexa Chung, Emma Watson, Sienna Miller, Poppy Delevigne… El famoseo que se sienta en la front row de Ifema no interesa más allá de Sálvame y su calendario tampoco cuenta con un nombre capaz de respaldar el resto de firmas. De hecho ni siquiera Milán, con los desfiles de marcas tan potentes como Gucci, Prada, Versace, Roberto Cavalli, Dolce & Gabbana o Armani atrae el volúmen de prensa que desearía y en los últimos años ha reducido su calendario de más de una semana a apenas cuatro días para asegurarse de que los medios pasan por la ciudad italiana antes de aterrizar en París durante los 9 días que dura su Fashion Week. Aunque esto también va a cambiar.

Cansados de jornadas maratonianas, la Camera Nazionale della Moda Italiana ha anunciado que para la próxima edición de su pasarela alargarán el calendario y serán las editoras todopoderosas como Anna Wintour las que deban adaptarse a su programa y no al revés, como estaba sucediendo últimamente. Así, dentro de un año, Milán tendrá lugar del 19 al 25 de septiembre, entrando directamente en conflicto con la Semana de la Moda de Nueva York prevista del 13 al 20 de septiembre y comiéndose sin piedad la London Fashion Week, que tendrá lugar simultáneamente del 21 al 25 de septiembre. Milán seguirá empalmando con París y sus casi 10 días de desfiles; una Fashion Week extensa que se ha logrado mediante una inteligente distribución de los grandes nombres, repartidos a lo largo del calendario para asegurar la presencia de prensa durante todos y cada uno de los días que duran los desfiles. Veremos cómo se adapta el mundo al nuevo ritmo de la indústria de la moda.

50 años desayunando con moda y diamantes

5 Octubre 2011 - 6:00 - Autor:

La actriz Audrey Hepburn se ha convertido en un icono de la moda y, sin duda, una de las películas que más ha contribuido a ello ha sido “Desayuno con diamantes”. Si no conocéis esta adaptación de la novela de Truman Capote, que cumple hoy el 50 aniversario desde su estreno, basta con que imaginéis que es una protoversión de “Sexo en Nueva York” sin amigas: una chica perdida en la gran manzana que sueña a lo grande pensando que un (rico) príncipe azul la salvará (y retirará) algún día.


¿Quién no reconoce esta imagen icónica que le da el nombre original a la obra?

Esta escena contribuyó a la leyenda de Tiffany’s, tal vez un poco ajena a nuestra cultura pero totalmente instaurada en la americana y que nos llega a través de miles de películas como “Guerra de novias”. Una “cajita azul” (el color insignia de esta joyería de la Quinta avenida) es sinónimo de pedida. De pedida a lo grande, de la de los príncipes azules que jubilan.

Pero esta película ha contribuido a muchos otros mitos fashion. Como el del little black dress.

Aunque esta prenda de elegancia atemporal fue ideada por Coco Chanel, probablemente el diseño de Hubert de Givenchy que luce la protagonista en la película es el modelo más icónico de todos. La gracia de un “vestidito negro” es que puede usarse tanto para el día como de noche; es una apuesta de estilo segura e infalible con la que, temporada tras temporada, luciremos chic. Sobre todo si lo combinamos con diamantes. Vamos, que no puede faltar en tu armario. Aunque, en momento de apuro, siempre puedes recurrir a una sábana.

Sí, sí, una sábana. Eso es lo que lleva enrollado a modo de vestido Holly Golightly en esta escena. ¿Si a los griegos les valía, por qué no a ella? Si no os atrevéis a ir por ahí con una sábana (al fin y al cabo, lo de enrollarse cosas al cuerpo es todo un arte), siempre podéis esconderos detrás de una máscara.

Los bailes de máscaras han estado totalmente en boga este último año, aunque no sé si tiene algo que ver con el cincuentenario de la película porque también esta temporada vuelven a estar de moda los años 60 y “Desayuno con diamantes” está repleta del minimalismo sixties.


De hecho, el naranja también vuelve con fuerza.

Así que toma nota del estilo de Audrey Hepburn porque con el aniversario de la película vuelven el minimalismo sesentero, la elegancia atemporal de los little black dresses, los desayunos con diamantes y la comida basura de etiqueta.


Ay, no, que esto es de otra saga (ya os he dicho que se parecían), quería decir:

Todos en pie, empieza Balenciaga

4 Octubre 2011 - 9:33 - Autor:

Nicolas Ghesquière lo ha vuelto a hacer. Aquel que vetó la entrada a la todopoderosa Carine Roitfeld y a su equipo de Vogue París a todos sus desfiles para Balenciaga, ha puesto a la clase periodística de nuevo en su sitio: standing. Vamos, que todos los editores tuvieron que ver de pie su desfile celebrado durante la Semana de la Moda de París. Hasta el mismísimo Diablo de la indústria de la moda, Anna Wintour, se doblegó ante sus designios y siguió sus propuestas para la Primavera/Verano 2012 plantada en primera fila sobre sus tacones.

Al parecer, todo fue un desafortunado accidente con los bancos instalados en el espacio donde tenía que transcurrir el show, que cedían bajo el peso de las editoras que se sentaban en ellos (y eso que la mayoría de ellas no pasa de los 50 kilos). Accidente o no, el gesto es más que significativo en una batalla de poder entre las firmas de moda y las grandes editoriales que, a la vez que apoyan a unas por encima de otras con sus artículos y reportajes gráficos, viven de la publicidad que, proporcionalmente a las menciones, las casas invierten en sus páginas. Parece un recordatorio: no sólo los grandes diseñadores bien instaurados pueden caer, sino que también los periodistas son reemplazables: las cabeceras están en crisis, muchas han cerrado o recortado sus presupuestos y tal vez tampoco haya sitio en el papel para tanto divismo. ¿Habrá represalias en Vogue por este pequeño incidente o Balenciaga seguirá estando firme en cabeza?

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