La mala pata de las modelos
Aunque todo parece fiesta, glamour y diversión, la vida de las modelos es en realidad muy dura. Durante un mes viajan de aquí para allá para desfilar y desfilar por pasarelas interminables día tras día: fittings, maquillaje, peluquería… Y tiene mérito porque aguantan ese feroz ritmo sin comer (apenas). No es de extrañar, pues, que de vez en cuando no puedan más y suelten alguna lagrimilla:

Desfile de Jil Sander otoño-invierno 2009/10.
Uno de sus principales calvarios son los zapatos: piezas arquitectónicas con las que apenas pueden andar, formas imposibles e incómodas y “killer heels” que, a veces, se rompen:

Mugler Primavera/Verano 2012.
Al cabo unas semanas, no hay pie que resista esto por mucha tirita que una se ponga:

No es de extrañar, pues, que en el desfile de Louis Vuitton que tuvo lugar el último día de la Fashion Week parisina algunos pies ofrecieran este aspecto:


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