Forlán se apunta al mundial.
Les ha costado a los orientales pero nunca es tarde si la dicha es buena y se merecía el rubio pasear su palmito por Sudáfrica (dejenme repetir lo de las trompetitas, que en un partido, vale, pero en 67 nos jugamos la cordura. Que les den banderitas, que cansan pero no suenan). A falta de lugadores nacionales tendremos que conformarnos con las andanzas de Simao, Forlán, el Kun y Maxi. Entre las esperanzas que despierta la competición mundial y las renovaciones, es de esperar que mejoren las cosas en mi Arsénico de Madrid. El sábado, el Depor medirá la capacidad de recuperación de los colchoneros. Qué lejos de aquel eurodepor cargado de figuras y de veteranos. Cuando se acabó el dinero, Lendoiro imaginó un equipo más terrenal, más humano y fue construyendo un conjunto con la solidez y la ambición del modesto. Llegó Lotina, un entrenador sólido, modesto pero ambicioso. No acostumbra a dar titulares, sólo hace su trabajo; bien, rápido y sencillo. El depor de hoy día no levanta pasiones pero se planta en el campo con sensatez y es muy difícil ganarlo. En Riazor, el Atlético inicia su ascensión a la gloria o a los infiernos. Lo hace sin Quique, griposo, y con parte del equipo, el más temible, con el cansancio de la jornada mundialista. Menos el Kun, que sopesa si marcharse a Chelsea a ver si en Stanford Bridge recupera la titularidad en la albiceleste. Ni con Messi regando geranios consigue Sergio que su suegro le de bola. Sería una pena que el niño que nos queda se vaya a la pérfida Albion, como hizo Fernando Torres. Y sería la señal de que los responsables del club nos engañan. Aguero no se vende, por que a los sueños no se les puede poner precio.
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