Una historia a la basura.
Viendo ayer jugar al Betis se me vinieron a la memoria los tiempos en que verdiblancos y colchoneros competían en España entera por ser el equipo más simpático. El Pupas y el “man que pierda”, obtenían un rédito especial en los ambientes futboleros gracias a su especial idiosincrasia. Hablo de la gente que sin ser del Atlético o Betis, veía con buenos ojos sus victorias, juzgaba con indulgencia sus fallos y se apenaba cuando cuando el destino o la suerte nos jugaban algunas de sus famosas pasadas. Hoy no queda nada de aquella aureola de simpatía, tanto unos como otros deambulan por las dos categorias sin pena ni gloria. Sus aficiones resisten como pueden esa tristeza. Tristeza, sí, aburrimiento de no ver nada especial, nada diferente cada domingo. A estas alturas de la película ya sabemos quién es el asesino. Podemos cambiar la mayordomo, el mister, pero siguen los culpables, estrellas de medio pelo que, insisto, utilizaron más redaños para quejarse al árbitro que para defender un empate que ya era pírrico. Y llega el Apoel con Europa al fondo. Dicen que ni a la directiva ni a los jugadores les interesa la Europa League, a mi sí. Yo he pagado para verlos en Europa a dos plataformas diferentes. Capítulo aparate merece la charranada que TVE y Telemadrid nos han hecho. La cadena pública madrileña, incomprensiblemente, no ha emitido ni tan siquiera un partido del Atlético en la Champions pero la pagamos también los sufridos colchoneros. Lo que les decía, estamos tirando una historia de simpatía, de lucha contra los elementos, de mala suerte. Ahora sólo damos pena y, viendoles defender el segundo palo, también risa.
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