Lo que faltaba.
El que fuera Fiscal anticorrupción, Carlos Castresana, acaba de darle la puntilla al proyecto atlético. Y lo hace recordando lo que ocurrió y cómo ocurrió con la compra y posterior gestión del club por parte de la familia Gil. Me recordaba ayer Miguel, en un comentario que nos mandó, la culpabilidad de los directivos en la situación actual y justo el mismo día, el hombre que luchó, en vano, contra el chanchullo de los Gil se suelta la lengua y habla de once mil millones desaparecidos.
Calificó de ”Saqueo sistemático” la utilizacion de los recursos del club. Tienes razón, Miguel, pero tambien es cierto que los directivos no marcan los goles y que la plantilla, pequeña, torcida y cabreada, no debería dar espectáculos como el segundo tiempo en Riazor.
Miren ustedes, no voy a entrar en las declaraciones de Castresana por que yo, y creo que ustedes, ya sabía lo que pasó. Fruto de una ley que ha demostrado su ineptitud, el Atlético de Madrid pertenece hoy a unos señores que ni tan siquiera pagaron por poseer el sueño de cientos de miles de colchoneros.
No se irán. Es un buen negocio para ellos, y pésimo para los que sufrimos cada año una sarta de mentiras, un alud de incongruencias y una decepción permanente. Les hablo con el corazón atlético. Yo, como ustedes, prefiero verles jugar bien que ganar (por eso no soy ni seré nunca del Madrid).
Incluso me pone eso de ser el Pupas. Pero me niego a vagabundear por el futbol sin un quiebro, una bicicleta, un taconazo o un caño bien hecho. No pido ni la excelencia de Florentino ni que seamos más que un club. Sólo quiero fútbol.
Un quiebro de Ufarte, un cabezazo de Gárate, una carrera de Ayala o un corte de López. Quiero que un córner sea medio gol y que las faltas las saque Pantic. Quiero que Luiz Pereira haga un pifia y luego se ría enseñando los dientes. Quiero mi Atleti, mi Arsénico de Madrid, que me lo han quitado.
Que se queden con el dinero, que les aproveche, pero devuelvanme el orgullo rojiblanco. Castresana ha hablado, diez años despues. Las verdades, si es que lo son, duelen. Pero hacen más daño si se elige el momento adecuado para soltarlas.
¿A quién le van a hacer más daño? A los de siempre.
1 Comentario
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Jamás se irán si nada se dice, si nadie les presiona, si todos archivamos en “viejos asuntos” algo que se cerró en falso.
Hay una Ley, en efecto. Y su fracaso es generalizado, por supuesto. Pero si ellos están ahí, no es sólo por esa Ley, sino por la salvaje utilización que de la misma hicieron; y porque se les permitió. Es eso lo que dice el Fiscal Castresana.
¿Que no se irán mientras no quieran hacerlo?. Puede. Pero evitemos al menos que utilicen el Calderón como un balneario, señalemosles con el dedo, demostremos que no somos tontos, hagamos que sea incómoda su vida como ilegítimos posesores de un bien que les es ajeno.
¿Orgullo Rojiblanco?. Pues eso. Demostremos que lo tenemos, a quienes ni siquiera el indecente paso de años y más años ha hecho que les cale en absoluto.
Comentario Publicado por: Fran Omega | 24 noviembre 2009 - 13:35