El pájaro del buen Agüero.
A pesar del temporal, sobrevoló el estadio con sus alas chiquitas pero fuertes. Picoteó por el area españolista y deshizo de un plumazo, mejor dicho cuatro, las esperanzas periquitas.Cómo me gustaría poder decir, parodiando Casablanca, “Siempre nos quedará Agüero” pero mucho me temo que cada hazaña, cada gol, le aleja irremisiblemente de Madrid. “Me quedo hasta Junio”, sabe a poco, por lo menos a mí. Y es que él fue, junto a la determinación de sus compañeros, el que tiró del carro. Le dio a Forlán la opotunidad de oler nuevamente la carne fresca del gol, metió otros dos y, jugando al escondite con media zaga albiazul, darle el cuarto a la fiera domesticada en la que se ha convertido Maxi. ¿ Hubo más? Sí, Reyes corriendo, un notición. La zaga un poco más atenta, otra buena noticia y… más de lo mismo. Verán es que no puedo desligar del sabor dulce de esta victoria contundente al rival. El español hizo de Atlético de Madrid. Quién a visto y quién ve a Raúl Tamudo, a Luis García. Nakamura parece un artista de kabuki ( el teatro japonés) y la defensa deja huecos, insisto, muy a lo Arsénico de Madrid. ´
Según Cerezo la fiebre ha pasado. No vaya tan deprisa, presidente. Queda mucha convalecencia. Viendo jugar ayer a los dos grande (económicamente hablando) pude comprobar que la distancia es abismal en estos momentos. Falta confianza, faltan jugadores y falta suerte. Cuatro inyecciones no bastan para sanar al enfermo pero bienvenidas sean. Tres puntos menos que nos sacan los vecinos ricos.
No hay comentarios
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!