La insoportable levedad de Agüero.
Por méritos propios Sergio Agüero se ha convertido esta temporada en el único patrimonio que sostiene al Arsénico de Madrid. Sólo Asenjo, a pesar de sus luces y algunas sombras, puede presumir de acompañar al Kun en el noble ejercicio de hacer ondear el pendón de un equipo que nació con aires de Champions y que deambula por el callejón de los “mataos”. El argentino, en concreto, es como ese traje nuevo que guardamos para las celebraciones, un lujo que casi no podemos permitirnos y que, muy probablente, no nos permitamos la próxima temporada. Con la suerte que tenemos igual le vemos, de aquí a un año, festejando títulos en la Castellana. Sí, tengo algo de “agonías”, es un poso de perdedor que me dan los años pasados viendo como emigraban a otros lares nuestros mejores jugadores. El Kun nos ha hecho felices pero también deja una inquietante realidad: su fragilidad muscular. La enorme potencia de sus piernas le aleja del peligroso influjo de los defensas pero le acerca a las distensiones, elongaciones y otras “ones” contumaces que dan con sus músculos en el recuperador, lejos del cesped donde sus diabluras producen dividendos al equipo. Alguna pega habría de tener este delantero con giro de peonza y disparo de asesino a sueldo. Pero no es una pega baladí. Se lesiona con relativa frecuencia y eso no es bueno de suyo. Tampoco me gustaría que pensaran que intento desdramatizar su adios poniendole pegas a tan buen pelotero. Nada más lejos de la verdad, solo que…verán esa es otra de las cosas de las que sospecho como aficionado al deporte, de la preparación específica para la morfología de cada jugador. Lo siento, sé que hay grandes profesionales pero me suena que en el breve tiempo de un entrenamiento profesional ( en el caso del futbol es que el tiempo dedicado a entrenarse debe ser el menor de cuantos deportes profesionales conozco) haya espacio para ccuidar detalles que atañen a la mejora personal de cada futbolista. No creo, y lo digo con humildad, que se puedan entrenar físicamente igual Pablo que el Kun, Ujflusi que Simao, por ponerles ejemplos llamativos pero ciertos. Por tanto, permitanme mientas nadie me desfaga este entuerto, que dude de la preparación individual de los jugadores. No busco culpables, quiero soluciones. No tendría que ser de recibo que un chaval de 22 años ande lesionado media temporada con problemas musculares. Insisto en obviar culpabilidades y encontrar soluciones. Les cuento que hace unos años, cuando Fernando Redondo llegó al Mílan, se puso en contacto con un buen amigo que, a la sazón era mi jefe en la radio, para decirle que los métodos de trabajo en Milanello eran revolucionarios. Los nuevos eran chequeados y todas sus particularidades, antiguas lesiones, morfología y demás zarandajas quedaban reflejadas en una ficha con la que accedían a las máquinas de entrenamiento y estas, analizando toda la información, preparaban un plan de trabajo exclusivo a cada estrella del calcio. Según aquel estupendo jugador, al que invitaron a marcharse del Bernabeu, las lesiones habían bajado hasta un 35%. Esperemos que cuando tengamos ciudad deportiva podamos comprarles esas máquinas a los italianos, aunque sean de segunda mano. No se rían que cosas más chungas hemos visto.
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