¿Y que fue de Salvio?
Llegó, pasó reconocimiento médico y… se lo tragó la tierra. El lunes esperaban en Madrid a directivos del Lanús para aquello de los flecos. ¿ Por que será que a mí eso de los flecos me huele a “mordidas” ( Tipico mexicano y tópico futbolero). El caso es que el segundo refuerzo y el único que costaría plata, no acaba de firmar. Puede que la Copa haya ralentizado las negociaciones para no perturbar la concentración contra el Celta ( Por cierto que parece que habrá una gran entrada frente a los gallegos) y que, resuelto el comrpomiso de mañana, se presente como Dios manda al joven jugador argentino pero… ¿A qué mosquea? ¿ A que se les ha pasado por la imaginación la imágen del chaval tomando las de Villadiego por Barajas ante la falta de acuerdo de los clubs? No sería la primera vez, aún me duele recordar a Fernando Hierro firmando por el Madrid cuando se había hecho hasta fotos con una camiseta del Atleti. Tiempo al tiempo.
La noticia del día no es la renovación tácita de Guardiola, si no la teoría de su presidente de que el 2-6 en el Bernabeu es como otro título para el Barça. Se ha formado la podrida( voz argentina) y las voces, y las críticas, han llegado al cielo. El que escribe ha escuchado los exabruptos coléricos de un presentador de una tertulia deportiva, con puñetazos en la mesa incluidos, ante lo que han considerado los medios afines al vecino rico como una provocación inaceptable. Complicado de juzgar por que el que tira la piedra es un tipo poco recomendable que busca en la política lo que se le acaba en el fútbol pero la furia con la que le han recibido la enésima “boutade” parece tan arrogante como la provocación y más insidiosa. Lo más curioso de los merengues es que nunca han entendido la tirria que se les tiene y que yo definiría como un 60% de envidia, un 30 % de justa indignación y un 10% de “por listos”. Lo explico acudiendo a la actualidad: Mientras escribo me entero de que andan los blancos en Tirana, de bolos, y que se les ha ido la luz y les obligan a jugar, cuando arreglen el apagón, bajo amenaza de no cobrar la suculenta bolsa del evento. Quién se alquila a tan alto precio se expone a que el cliente le pida demasiado. Las meretrices saben mucho de este asunto.
Mañana el Celta visita la ribera del Manzanares. No les extrañará a los gallegos ese frío húmedo que te acompaña y entumece en las noches futboleras del Invierno rojiblanco. Hay optimismo en las huestes rojiblancas. Malo, malo, malo. Y ojalá me equivoque.