Me como el sombrero.
Y lo hago con gusto y me regodeo con el fieltro de la copa y me alegro del dolor de estómago, y me suenan los gases que producen la indigestión de futbol, de pelea, de romper el balón a base de jugarlo y no desearlo. Hoy el atleti lo ha bordado y lo ha hecho contra un equipo grande, apretado, que no ha podido hacer su juego hasta que le ha llegado la fortuna. Su gol ha espoleado a los rojiblancos y, a pesar de la ceguera arbitral, ha habido consenso. Forlán definió como en él es costumbre y el campo se giró hacia los intereses colchoneros, Reyes monumental, Tiago sobresaliente y los demás por la labor de romper en mil pedazos la fortaleza valenciana.
Luego hubo mucho más pero la idea estaba fija desde el comienzo, acogotar la zona de creación che y romper por las bandas la defensa blanquilla( Hoy naranjilla como recuerda mi amigo Pancho). Reyes hace pequeño el campo para el enemigo y grande el pasillo por el que llegar a la meta rival, Forlán falla poco( más de la deseable) y Agüero inventa caminos imposibles para llegar al gol. Gracias a un cuarto árbitro se hizo justicia y empezó el recital.
Hasta Jurado y Salvio cumplieron con su papel y la defensa hizo aguas menores sin menoscabo de su orgullo. Hoy, una vez más, ante un buen rival hicimos lo que estaba previsto: jugar al fútbol. Aúpa atleti, si no lo digo mi amigo Emilio me retira el saludo. Está rico este sombrero, me lo como por Jurado, en diez minutos ha dado una lección. Espero que no sea el último marrón que me coma por el andaluz, nada me gustaría más que haberme equivocado.