El genio de Forlán ha salido de la lámpara.
La culpa la tiene el público por frotarle los mismísimos y la prensa, incluido el que esto escribe, por preguntarse a viva voz: ¿Forlán está triste, qué tendrá Forlán?. Otro incomprendido y ya son muchos. Miren ustedes, la grada es soberana, aunque se equivoque ( Otra cosa es que insulte o agreda) y lo es, mucho más que nosotros, ya que soporta impávida algunos espectáculos casi bochornosos. De esos ha habido este año unos cuantos en el Calderón y en ellos estaba implicado Diego Forlán. La procesión va por dentro, dirá el genial uruguayo, pero que muy por dentro, diré yo. Hubo partidos en los que el rubio de las botas de oro estuvo ausente, física y mentalmente.
Acude Forlán a recordarnos sus logros pasados y no se da cuenta de que esos son precisamente los que hacen más difícil entender su juego esta temporada. No hablo de goles, esos entran por designios que se nos escapan. Hablo de juego, de levantar la cabeza y buscar al compañero, hablo del pase ajustado, oportuno que le hicieron, el año pasado, un jugador de ensueño, por encima de sus goles. Ahora esa magia ha desaparecido y el público, reitero que soberano, le puede perdonar que falle un gol pero le cuesta mucho más entender que falle un pase, que se desmarque al revés o que no sepa hacer un control orientado en condiciones.
Olvida también el bueno de Diego que en este estadio han jugado algunos de los mejores delanteros de la historia del fútbol: Hugo Sánchez, Gárate, Baltazar, Hasselbaink o Vieri por ejemplo. No, no es que no sepamos apreciar su arte, es que se ha esfumado. ¿Volverá? Yo no lo dudo, pero lo hará si se preocupa de hacer del balón su aliado y de sus compañeros, cómplices de sus fechorías.
Y otra cosa, Diego, no le idas a la grada lo que le pediste por que creo que tu novia ya está de camino a España y deberías de guardar energías para ella en lugar de derrocharlas con dos mil personas. No digo que no fuera de Record Guinnes pero acuerdate de lo que decía Cristian Castro en Operación triunfo sobre el gasto de energía sexual para luego dar el do de pecho.
Esta es la segunda vez que saca el genio a pasear y espero que no haya dos sin tres y que lo ponga al servicio del Atlético en el Bernabeu el domingo. Y que al siguiente partido en el Manzanares pidiera perdón entre grandes ovaciones.
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