¡Que bote el Calderón¡
Quizás dolido por el ninguneo al que la prensa ha sometido su papel en esta eliminatoria ( Y así sigue) el Manzanares quiso ayer demostrar que en su cuna los sueños también crecen y vuelan. Esa afición que ha llorado noches lamentables, aguantado partidos infumables y hasta silbado actuaciones pésimas hizo ayer de tripas corazón y llevó en volandas a su equipo camino de una final continental.
Y en ese escenario de ensueño creció el conjunto de Quique Sánchez Flores hasta hacerse mucho más grande que el rival, que es muy grande ( Recuerden el baño de fútbol que le dió al Madrid) pero que no estuvo a la altura del encuentro. Cuando esto ocurre nunca se sabe muy bien si es culpa de los jugadores, que se achican, del entrenador que los descoloca o del contrario que los marea. Dejenme opinar esto último: el míster colchonero planteó un señor partido, juntó líneas, protegió su defensa y apostó por un Perea inmenso en el corte de velocidad ( Sus defectos son otros y el Liverpool no sabe explotarlos porque no tiene delantero centro). Reyes hizo el resto. Si no se queda en los faralaes suena para figura, una vez más.
Todos cumplieron, trabajaron y rindieron. Personalmente disfruté viendo a Raúl García ejercer de Tiago, sin el miedo que otras veces ha lastrado su juego. El eterno Forlán mojó un churro en el chocolate de Reina y todo fué más fácil.
Anfield nos espera, pero ya es otra cosa. Mucho habrán de sudar los reds para mejorar el ambiente madrileño y tendremos un gol sobre el que apoyar el partido y al Kun y…un sueño: Levantar una copa en Europa. Casi nadie al aparato.
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