Castigados con jugar.
Ultimamente la liga se ha convetido en eso, en un castigo. Contra el Tenerife habrá que jugar pero ganas no sobran porque en Anfield, el jueves se nos va la vida. Fijense que me parece más asequible la UEFA que la Copa contra un Sevilla que , queramoslo o no, tiene mejor plantilla y más recursos que nosotros. El caso es que el abismo de la segunda no está tan lejos y no es cosa de acogotar la personal con unas úlimas jornadas preñadas, a la vez, de la ilusión por conseguir títulos y el pánico por descender.
Dicho esto y a la espera de ver las consecuencias quisiera determe en algo que me incomoda sobre manera: las retransmisiones televisivas. No sé si estan de acuerdo conmigo pero yo estoy pensando seriemente en reclamar la mitad de lo que pago a los canales por ver fútbol ya que, el cincuenta por ciento del partido me lo llenan de repeticiones. La repetición, queridos amigos, debiera quedar para los tiempos muertos que haberlos haylos y no cortar de raíz el desarrollo del juego.
Esta tarde, se han comido no menos de diez minutos en ambos partidos, ofreciendonos diversas tomas de lo ya sucedido mientras el juego seguía, invisible, en el campo de idem. ¿Por qué el realizador supone que yo debo confiar en su tino para ponerme las jugadas más interesantes? En la Romareda, el primer gol del Madrid ha llegado de improviso porque no hemos visto el desarrollo de la jugada y así, siempre. Los listos dominaran el mundo pero la cagan realizando. Pago por ver el fútbol, sin más. Si quieren cobrarme por ver lo que ellos quieren que vea, que me lo digan. Tarjeta roja para los tontos del culo que creen que somos borregos.
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