La copa y las prisas.
Sevilla y Atlético pugnan por acabar la temporada más a lo grande todavía y los demás se han lanzado a la vorágine del todo a cien. Valencia, Racing y Barcelona estan moviendo fichas y las de los campeones son de órdago. Mientras los vecinos ricos dilucidan cómo echar a Pellegrini, a no tardar, los culés andan tras dos de los mejores jugadores de la roja: Cesc y Villa. Luego el tiempo nos pone en el lugar adecuado pero hoy por hoy, se me antoja que esta maniobra supone poner una guinda excepcional a una buena plantilla. Aún les falta un lateral y les sobran Henry, Márquez y puede que Ibrahimovic, pero Villa y Cesc harían aún mejor a este Barça de record.
Ruge el Volcán impronunciable, la nube se cimbrea y acojona a cientos de aeropuertos, alardea Del Nido y los atléticos, cuarenta mil, a empaparse de victoria en el campo nuevo, que ya es viejo pero bonito. Miércoles de Copa, el que les habla vivió varias pero sobre todo una que ganamos hace ya…¡Dios mío, cómo ha pasado el tiempo!. Rugía el Bernabeu, esta vez mayoritariamente atlético, marcaron los chicos, les empató Valdéz y cuando parecía que el Valencia se llevaría el gato al agua, surgió del más allá la cabeza de José Eulogio Gárate, me pongo de pie, muy por encima de la de Juan Cruz Sol, y estampó en las mallas chés el gol de la victoria. Mi amigo José Luis, aparejador en Málaga, se abrazó a mí y juntos explotamos de alegría. La Castellana se tiñó de rojo y blanco y no fué la última vez. Los goles de Armando, los de Futre o Shuster nos hicieron campeones más veces.
Es injusto el olvido de la Copa y ustedes y yo sabemos por qué. No la gana el vecino rico y eso la devalua. Es que no vendemos periódicos, dirán, pero la verdad es que sin que triunfe, como sea su Madrid, no son felices y no quieren que lo seamos los demás. Ya oigo lo de la liga Paneuropea. Vieja cantinela, sueño de los ricos para no ensuciarse con los pobres. Que con su pan se la coman. Yo no sería feliz sin enfrentarme al Sevilla, al Betis, o pasar frío en los Pajaritos si el Numancia vuelve a subir, empaparme de historia en San Mames, oler a mar en el Sardinero o saborear el orvallo de Riazor. Es nuestra liga, la de la roja. Los que no la quieran…Puerta.