Un mundial en el diván.
Mi amiga Eva, experta psiquiatra, ha hecho las maletas y se ha ido a Sudáfrica. Le gustan los retos difíciles y este mundial tiene todos los visos de serlo porque no se entienden muchas de las cosas que estan pasando si no se analizan desde baremos freudianos.
Anelka expulsado por insultar a su entrenador, Zidane liderando una revolución, Rooney quejándose de los hooligans, y estos entrando en el vestuario de sus ídolos a recriminarles su mal juego. Nadie puede asegurar nada, salvo Etoo, y desgraciadamente es que se va y que ha palmado un montón de dinero en una selección que no juega, ni de lejos, el fútbol que llevan dentro. Pero igual le pasa a Nigeria, a Holanda y, por supuesto a España. Pero de eso, de lo nuestro, hablaremos mañana
Sólo la histérica Argentina parece demostrar que lo suyo es encarar los partidos con una crisis de ansiedad y ha plasmado en el terreno una superioridad ante sus rivales ajena a lo que se estila en los demás combinados. Su éxito es esa mezcla de talento y crisis nerviosa que les hace más fieros y se me antoja que es la única aportación real de Maradona a su equipo. Todo lo de más es genético: la velocidad de Messi, la lucha de Tévez y el gol de Higuaín, por poner los ejemplos más sonados.
Hoy Brasil mide talento ante Costa de Marfil. A priori un gran partido pero… Este mundial africano se han contagiado de esa tierra, misteriosa, impredecible.
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