Empieza el espectáculo.
Todos los mundiales nos pasa lo mismo. Es un síndrome de ansiedad que nos impide calcular el nivel real de la competición y menos ahora con la cantidad de contendientes que la FIFA, dinero manda, cuela en la primera fase.
El sábado empezó, de verdad, este campeonato. Uruguayos y Ghaneses dieron primero pero vienen duelos espectaculares, sin consignas ni componendas que van a hacer vibrar, sin duda, a los aficionados.
Y nosotros bien, gracias. A pesar de los sustos, del tono físico y de las dudas, estamos en octavos. Terrible cruce con los lusos. Son mejores que Chile y que Suiza pero latinos. Capaces de lo mejor y de lo peor, como nosotros.
Tres partidos despues el panorama ha cambiado. El temor, viejo compañero, anida en los corázones de la afición tras dos años de alegría. Espero y deseo que a ellos, a los futbolistas, no se les aparezca por las noches, ni les susurre en los entrenamientos que, como siempre, en octavos nos espera el Armagedon.
No hay comentarios
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!