Los flecos.
Para los que estudiamos letras, o las mal juntamos, eso de los números es un azote salido del Averno. Y cuando ya se mezclan con la vida y te los tienes que encontrar en un contrato de trabajo, son un dolor de cabeza.
Por culpa de los flecos andamos a la quinta pregunta en fichajes. Lo de Luis Filipe se veía venir porque Lendoiro es algo así como Shylock, el mercader de Venecia. Hace bien en mirar lo suyo con lupa pero a más de uno le ha salido urticaria de tanto tratar con el más gallego de los presidentes.
Tampoco aparace el tal Fanny por ningún lado. Y el caso es que necesitamos laterales ofensivos más que una bajada del IVA pero los flecos impiden dar por finiquitada la operación.
¿Y qué es un fleco? Se preguntaran ustedes, como lo hago yo. Dada mi formación cinéfilo-humorística un fleco me parece: ” La parte contratante de la primera parte contratante” y si no estabas de acuerdo tijeretazo al contrato. Lamentablemente los flecos de hoy en día son mucho más sibilinos. Que si los objetivos, que permiten camuflar unos millones sin que parezca que se pagan, porque se pagan, ya lo creo que se pagan. Que los años de contrato, y que los porcentajes sobre la imagen del jugador que se queda el club. Las temporadas opcionales también se pueden llamar flecos. Pisos, coches, manos que se abren y no se van vacías… flecos.
Esperemos que la quinta parte contratante de la tercera parte contratante cuaje y se arme el equipo como es debido y a tiempo. Y esperemos, también, que no surja un mirlo blanco que le ponga a los directivos una morterada por Forlán o por Agüero y tengamos la fiesta sin paz. Que todo puede ocurrir en la ribera del Manzanares.
No hay comentarios
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!