Mira que está lejos Bangkok.
No soy muy partidario de darse media vuelta al mundo para jugar un partido de fútbol. Ya sé que las razones son puramente económicas y todo ese rollo de ampliar mercados y cosas así. Pero la paliza no te la quita nadie, la desconcentración te dura varios días y el cabreo de la familia, semanas.
Dicen que Florentino va a conseguir que algunos partidos se jueguen a mediodía para queel mercado asiático pueda disfrutar de sus exgalácticos pero a mí me sigue pareciendo que el verdadero mercado es el nuestro, el europeo y que de tanto marear la perdiz puede que se mosquee y se vaya a otros pagos.
Va a ser difícil desbancar al deporte rey, ahora que lucimos ya una estrella, pero tampoco es cosa de dormirse en los laureles. El amaño de partidos, la sobreexposición de competiciones, los amistosos inexcusables, etc, etc, etc. pueden revertir la situación y empezar a empalagar.
Para muestra un botón. No sé si recuerdan hace unos quince años cuando Agosto mostraba una parrilla televisiva plagada de amistosos. Se retransmitía todo, había hasta cuatro partidos diarios. ¡Qué contento estaba mi padre!. A mitad de mes, volvió a darse sus paseos por el campo porque ya no había quién sufriera tanta pachanguita.
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