Linimento y sofocones.
No ayudan las temperaturas a que los futbolistas vayan cogiendo ritmo. Las vacaciones dejan huella y por mucho que se cuiden, la mayoría suele hacerlo, hay que rebajar unos gramitos y del volúmen de trabajo dependerá en gran parte el resto de la temporada.
Añadanle a esto las idas y venidas, la prensa soltando la retahila de candidatos a dejar u ocupar los vestuarios y se encontraran con el peor momento de los deportistas. Algunos ya han pasado ese Rubicón: Villa, Pedro León, Silva o Adriano por poner ejemplos clarificadores de que este año, las sorpresas van a ser “asequibles”.
Una de esas sorpresas puede ser la marcha de Forlán a la Juve. Y no sería de extrañar puesto que hablamos de un jugador con más de treinta años que alcanza la vitola de figura tras este mundial a pesar de que ya ostentaba dos botas de oro. Puede ser la última oportunidad del uruguayo y en un fútbol que valora como el oro su capacidad de hacer goles de la nada.
Pero la salida de Forlán abriría un hueco en el Atlético. Los colchoneros han sobrevivido y triunfado gracias a su olfato. Con el dinero recibido, dicen que podrían ser veinte millones, a ver a quién te traes de garantías. Mala papeleta para los técnicos atléticos y peor para el aficionado que ve, una vez más, como nadie llega y alguno sale.
Me dirán ustedes que hay que tener paciencia pero adviertan como otros, con menos presupuesto, ya han cerrado sus plantillas. En cualquier caso, el tiempo, juez inexorable, me dará o quitará la razón. esperemos, no nos queda otra.