Y gracias al fondo de armario.
Negar la evidencia es cerrar los ojos ante la realidad. Llevamos varios partidos subsistiendo sin jugar, sin defender y sin atacar y luego pasa lo que pasa. Hoy , si no llega a ser por el banquillo, nos habían dado un repaso de esos de libro.
Agüero se ha venido abajo con la entrada de Gurpegui, el menos sancionado por la lesión más duradera, Forlán tiene stress futbolero y el medio campo sufre como un vietnamita pobre cuando el contrario puebla la medular con hombres y concierto.
Si no llega a ser por Tiago y Mérida, el partido lo perdemos como yo me llamo Francisco Javier. Aún así y cuando parecía que inclinábamos la balanza a nuestro favor, varios cambios alemanes volvieron a darle aire a un conjunto que demostró ser mejor que el nuestro, entre otras cosas porque el nuestro ha dejado de funcionar.
Se nos traganta Europa y se le atraganta a Quique este equipo. Filipe Luis, Costa y Mérida, junto a Reyes, hicieron lo mejor del conjunto, pero Raúl García, Forlán, Simao y Assumpsao, las vieron venir. No es demasiado preocupante si no fuera porque el míster se empeña en algunos jugadores como si le fuera la vida en ello: Perea, Simao y alguno más gozan de bula eterna mientras que los otros se la juegan en cada partido.
A los que seguimos desde hace tiempo a este “Arsénico de Madrid”, no nos puede extrañar este bajón, más bien nos sorprende el vuelo de campanas que saludó las primeras victorias del equipo. Reitero que lo mejor, la diferencia con otras temnporadas ese ese fondo de armario que hoy salvó el empate. Algo es algo.
Verdadera dimensión de este Atlético de Madrid. Dos partidos europeos, un punto y un gol. Los humos en el suelo. Y hay que visitar Sevilla. Ojalá el armario tenga doble fondo.