Medio vacía o medio llena.
No sé cómo ver la maldita botella rojiblanca. Algunos alaban su disposición defensiva pero a mí me asaltan las dudas de si hablaríamos igual de no tener a San De Gea. Otros apluden el compromiso, esfuerzo y desgaste ( Guardiola entre ellos). Pero a mí me sigue pareciendo que, aún habiendo dado un salto cualitativo importante, nos faltan algunos hervores para que este caldo tenga sustancia suficiente.
No era fácil el partido ante el Valencia pero una contra bien llevada nos lo puso en ese terreno, soñado por los entrenadores, en el que puedes recibir al contrario y rematarlo. Y ahí, una vez más, no supimos manejarnos. Sigue habiendo dudas y distancias que impiden asociarse a los de arriba y lo que debiera haber sido el quinto salón del contraataque de ocasión se convirtió en un recital del niño portero.
La primera parte de la cuesta futbolera se salda con dos partidos ganados, uno empatado y otro perdido. El año pasado a estas alturas ya andábamos acongojados, habrá que ser optimistas y ver considerablemente llena la botella. Pero tampoco conviene descuidar esa faceta, tan nuestra, de verle las orejas al lobo.
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