Las comparaciones son odiosas pero, a veces, necesarias.
En este circo mediático en el que hemos convertido las apariciones de “MOU”, a falta de otros héroes que llevarse a la boca las huestes blancas, falta la racionalidad y sobran los intereses.
Seamos serios, aún no ha demostrado nada en el Madrid, nada de nada. Ha ganado los partidos con las mismas deficiencias estéticas que su antecesor y con menos réditos goleadores. Eso sí, ya ha soltado por esa boca varias lindezas, la última que los contrarios le regalan los partidos al Barcelona. Poco antes se había quejado del patatal del Bernabeu y , si los confidenciales son ciertos, había llorado en el hombro de Florentino ( no en el de Valdano porque a pesar de las paces, no se llevan muy bien que digamos), para conseguir otro delantero centro.
Por favor, no escuchen al coro de grillos que le cantan a Florentino y pregunten a sus amigos del Madrid, los de toda la vida, qué les parece el “Mouchacho”. Yo lo he hecho y me ha sorprendido descubrir que aún añoran, y más si cabe, al bueno de Del Bosque, con el que se ganaron dos Champions y un montón de títulos más.
Por eso decía yo que las comparaciones son odiosas pero, a veces, necesarias porque tanta destilación de saliva agradecida nos impide ver que nada nuevo ha pasado, todavía, en la Castellana. Si ocurre, no nos dolerán prendas en reconocerlo pero hasta el momento, nastic de plastic.
¡Ah! Y de vender a De Gea, que ni se les ocurra a los directivos atléticos. Que con Pitarch puede pasar cualquier cosa.
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