Entre sosos y “salaos”.
Un equipo de fútbol es un crisol de personalidades que han de conjuntarse en bien del colectivo. Esta asociación, siempre difícil, permite al grupo aceptar retos sin que todos sus miembros esten al cien por cien.
Nunca o casi nunca los once o catorce que terminan jugando rinden al mismo nivel ( Salvo con ese Mourinho salvador del que nos hablan y no paran los periódicos). Unos estan sosos pero otros andan más “salaos” y tiran del carro ese día.
Algo de eso hubo en el Calderón frente al Rosenborg: Forlán anda sosito, metido en disquisiciones, peleado con el gol y con cara de pocos amigos. Curra pero sin gracia, todo lo contrario que Reyes, Ujfalusi, Godín o Diego Costa. No sería justo hacer una comparación en este momento y no la hacemos. Es ley de Fútbol, hoy por tí, mañana por mí. Seguro que vuelve Forlán, que Perea olvida sus despistes y que Luis Filipe arranca con más brio por la banda.
Pero si alguna vez coinciden todos salaos, ese día nos vamos a divertir un rato largo en el Manzanares. Habrá que seguir esperando.
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