Victimismo, malo, malo.
Hacía tiempo que no aparecían los fantasmas de siempre: Robo, conspiración, etc, etc, etc. Ya los tenemos aquí y su presencia no es buena. Por propia experiencia sé que un jugador termina por acogerse a estas cantinelas para esconder defectos y miedos y que el aficionado acaba por creerselas.
Varias cosas: los árbitros se equivocan. Ninguno tiene animadversión comprobada contra nadie. No hay conspiraciones federativas. Puede que sean malos pero su labor se juzga con una severidad fuera de lo común. Por ponerles un ejemplo, cualquiera de las decisiones del partido en Villarreal se ha repetido cien veces más que las pifias de Perea. No es justo.
Siempre que sacan del armario el victimismo, es para esconder otras cosas: Forlán está bajísimo de moral, sin Domínguez no somos tan impermeables y sigue faltando un media punta ( lo que le sobra al submarino amarillo), el hombre que dé ese último pase que tanto necesitan los delanteros.
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