Peligra el mundial.
Ese mundillo especial de los directivos deportivos es lo que tiene, que quieren ser notorios, quieren ayudar, quieren ganar y eso, casi siempre termina saliendo mal porque en los despachos no hay árbitros ni reglas, sólo componendas.
Parece que peligra el mundial compartido con Portugal porque se han enterado que hay “chamba” con Quatar. Villar anda en medio. Sería irresponsable e inaceptable que el año en el que deberíamos ser recordados por los triunfos lo fuéramos por las trampas.
Verán, el mundillo de los directivos se divide, básicamente, entre filántropos y espabilaos, por no llamarles otra cosa. Cada vez quedan menos de los primeros y abundan los segundos. El movimiento olímpico, con Samaranch a la cabeza, ya pasó su rubicón y, aún así, de higos a brevas nos salpica algún follón. La FiFa hace tiempo que sabe que muchos directivos de países en desarrollo, desarrrollan ( perdón) sus propias normas y actúan con libertad para recibir fondos “especiales”.
Miren ustedes por donde no creo que a Villar o a esos “imaginativos” directivos africanos les apliquen dos años de sanción como a los ciclistas o los atletas. Verlo para creerlo.
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