Y pudieron ser más.
Anoche se vió la mejor versión culé y la peor merengue. En eso tiene razón Mourinho. El resultado no refleja la diferencia real entre los dos equipos. En eso tienen razón tanto Pep como Mou. Pero hay cinco goles que explicar, un control absoluto del juego y una velocidad en el pase y en el desmarque que hicieron las delicias de los asistentes y de los televidentes. Cientos de millones en todo el mundo.
Decía ayer que dos formas tan idferentes de encarar la construcción de un equipo me llevaban a apostar por los blaugranas y, sin embargo, daba un empate con muchos goles porque sabía que la velocidad y el punch de los blancos tendría su premio. Pero no contaba con la ambición que demostraron los culés, ni con la desidia de los blancos.
Cinco goles, y pudieron ser más, es una cifra que el Real Madrid no se puede permitir. Eses extraordinario gestor y vendedor de camisetas, Florentino Pérez, sabe que el mundo, ayer, se volvió a rendir al Barça y que lo que él construye en los despachos se deshace con resultados como el que ayer sufrieron sus jugadores.
Las estrellas volvieron a ser los Xavi, qué control de juego. Iniesta, Busquets o Villa. Cristiano lo intentó pero se pelea con su sombra. Le dan, pero como a casi todos y él se encara como ninguno. Ozil fué el fiasco de la noche, nunca supo de qué iba el partido y sospecho que le entró la añoranza de hbaer podido acabar en el otro bando si le hubiera querido Guardiola.
Y un apunte final para los entrenadores: Pep acabó muy señor recordando a todos los que han construido esta filosofía pero últimamente no anda muy fino en la banda. Su rifirafe con CR7 fué innecesario. Pero ahí sigue sin moverse ni un ápice de sus ideas.
Mourinho tiene un problema: fichó para ganarle al Barça y la Champions. Ayer, hablando tras el partido, daba la sensación de ser un anlista más, alejado de su responsabilidad como director.
El clásico ha muerto, ¡Viva el próximo¡