La edad de crecer.
Esta extraña pubertad en la que vive el Atlético de Madrid, al que le salen granos de calidad y pelusilla de genio pero que no acaba de dar el estirón, tiene que terminar. Es hora de crecer, con todas las consecuencias, de dar un paso al frente y soportar la presión de jugar fuera.
Esa timidez casi andrógina que nos ha llevado los últimos años a dilapidar lo conseguido en casa ha de dejar paso a cierta solvencia con equipos, teóricamente más pequeños. Y creanme que valoro en lo que vale a esta Real Sociedad, atacante y descastada que se desmelena en Anoeta donde, por cierto, no hemos ganado nunca.
A pesar de las ínfulas del presidente este equipo rojiblanco tiene como meta la tercera o cuarta plaza y como mal menor las otras dos europeas. Y eso no se consigue si no se amarra en casa y se “birlan” puntos a domicilio.
Un dato positivo es que Quique tiene a toda la plantilla a su disposición. Godín puede, de nuevo, cimentar una zaga dubitativa y arriba la pólvora habitual, esperemos que seca y bien cebada.
Mientras los dos grandes se dan la comilona, han quedado para la próxima jornada, los demás han de aprovechar las oportunidades. El Atleti tiene una, es hora de que la aproveche.
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