La ley de Murphy.
Si algo puede salir mal, saldrá mal. El Español se arropa en esa teoría para castigar sistemáticamente al Atlético de Madrid o al Barcelona y se olvida del axioma cuando juega con el Madrid, con el que pierde por goleada y con todo el gozo del mundo.
Estos periquitos a los que Pochetino ha dado una razón por la que luchar son difíciles de vencer, excepción hecha del Real Madrid al que abren las puertas de la despensa como si fueran el familiar que emigró a Alemanía en los años cincuenta.
Hubo interés pero faltó profundidad, la defensa sigue estática, Perea alterna trompicones con aciertos y en uno de los primeros vino el gol. Todo balón disputado caía en manos blanquiazules y eso habla de tàctica. Cada choque tenía el mismo color y eso habla de disposición y encima ni el árbitro y ni la suerte quiso darle la espalda a los periquitos.
El final, lejos de aclarar, vino a enturbiar la situación. Hay nervios, es evidente, aunque lo nieguen los protagonistas y habrá que ver cómo esta derrota empaña los planes del equipo.
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