Cosas veredes, Sancho.
Ni aquel Alonso Quijano ni otros “iluminados” de la literatura podrían comprender el premio que acaban de entregar a Miguel Angel Gil Marín, como mejor gestor futbolero. Ha ganado esta extraña lid a tipos como Moratti, otro “iluminatti” y perdón por la rima.
Mientras, el club se deshace de jugadores que juegan, como Simao, y calla sobre los que no lo hacen, como Juanito. Vende a un canterano y renueva a Perea. En esta sinrazón nuestra se presenta el bueno de Elías y le encasquetan una bufanda antimadridista, el acabose, y Cerezo dice que por Juanfran algo hay pero que él no sabe, no contesta. Aunque la madre de todos los despropósitos sería contratar el futbolista del Shalke 04 al que ha quitado el puesto Jurado (Rakitic).
Con la mesa puesta se fue Jurado, ahora parten Simao, Camacho y Asenjo. Puede que no sean los únicos pero el “único” que ha llegado es Elias que, pasmense ustedes, apunta a titular la próxima y milagrosa jornada, luego que la justicia haya parado la primera boutade del nuevo jefe de la AFE.
Si alguien, en su sano jucio, considera que este club, endeudado, enquistado por viejos errores y entumecido por la estulticia de sus responsables, merece un reconocimiento público que levante la mano.
Este club sobrevive gracias al esfuerzo, tesón y ánimo de sus cientos de miles de seguidores que son los que, o yendo al campo o comprando los partidos o el merchandising sostienen el cotarro. Que no nos cuenten cuentos, que se dejen de medallas y que respondan con luz y taquígrafos a las muchas dudas que generan sus acciones. Empezando por los jugadores, siguiendo por el entrenador y acabando, con mayúsculas, por sus gestores.
Ese es mi deseo para el nuevo año.