Menos sufrir y más disfrutar.
Aunque sea paradójico en los colchoneros, creo que lo que más necesita el equipo es divertirse y los mensajes que se lanzan a propósito del derbi siembran el panorama de testosterona, sangre, sudor y lágrimas. Es un juego, complicado por el negocio y el espectáculo pero un juego al fín y al cabo.
¿Cuanto hace que no ven sonreír a los jugadores? No me refiero a la celebración de un gol, o a los abrazos tras una victoria, les hablo de reírse durante el juego ( Ronaldinho lo hacía muy bien y Roberto Carlos. En el Manzanares daba clases de risoterapia el bueno de Pereyra). No disfrutan, sufren con un empleo del que deberían estar orgullosos pero que les pesa como una losa.
Frente a esos esforzados gladiadores de Mourinho buenos sería que empezaramos a gozar de una buena combinación, que pudieramos sonreír al compañero que le buscó salida al balón o al otro que, con una palmada de ánimo nos ayuda a levantarnos tras una pifia.
No caeré en la tentación, que la he tenido, de agarrarme al condicional como a un hierro candente. Sólo pido que honren esa camiseta rojiblanca que llevaron gente como Mendonza, Ben Barek, Ufarte… gente que disfrutaba del balón. Sólo pido que traten ese esférico con el mismo cariño con que lo hizo Carlsson, Peiró, Luis Aragonés, Dirceu o Pantic. Sólo ruego que lo depositen con mimo en las redes rivales como hacía Gárate, Baltazar, Vieri o Hasselbaink.
Si luego se pasa la eliminatoria, mejor, pero creo que lo más importante es recuperar la alegría. Y la educación, lo digo por los graciosos que se meten con Mourinho. Al contrario no se le insulta, se le gana, si se puede.
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